Évano
Libre, sin dioses.
La pobreza es invierno
de ojos como agujeros por donde penetran
goteras que silban el frío de la noche.
La pobreza es un suburbio en la boca,
hogar sin muebles, calles
donde los hombres se abandonan a la lluvia
como los adoquines encharcados al sueño.
Son uñas rotas rasgando las sábanas
y los harapos de la adolescencia infinita.
Es la sangre vencida
por cualquier bandera de mierda.
La pobreza es el vaho de los otros,
un rostro desterrado mirando el mañana
desde un suburbio, desde aquellas sábanas,
desde el invierno y con aquellos ojos
de goteras, de noche,
de frío silbando en la boca,
de pasos entre adoquines, entre la escarcha
y los charcos de los sueños adolescentes.
de ojos como agujeros por donde penetran
goteras que silban el frío de la noche.
La pobreza es un suburbio en la boca,
hogar sin muebles, calles
donde los hombres se abandonan a la lluvia
como los adoquines encharcados al sueño.
Son uñas rotas rasgando las sábanas
y los harapos de la adolescencia infinita.
Es la sangre vencida
por cualquier bandera de mierda.
La pobreza es el vaho de los otros,
un rostro desterrado mirando el mañana
desde un suburbio, desde aquellas sábanas,
desde el invierno y con aquellos ojos
de goteras, de noche,
de frío silbando en la boca,
de pasos entre adoquines, entre la escarcha
y los charcos de los sueños adolescentes.
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