Évano
Libre, sin dioses.
Migra vio al occidente rico
y va con tan solo su coño
al hombre cuya única meta
es la polla de su animal.
Unos pocos divulgan pancartas,
personas en pos de lo utópico.
Migra vio al occidente avaro
y viene ofreciendo lo esclavo
al que ya es esclavo del yo,
del yo en pos de cumbres ficticias.
Unos cuantos observan los pasos
del mísero capitalista.
Migra vio al occidente loco,
al tiempo atrapado en el oro,
las prisas por cavar las tumbas
y enterrar en vida a lo otro.
Pon en tu pecho una medalla
—gritan las pancartas al aire—
con las cifras de cuánto vales;
luego sonríe estúpidamente
a sol y noche y vida y muerte,
que lo inerte va incrustado
a lo profundo de tu ser.
A esos cuantos los enmudecen
manadas de pobres histéricos.
Migra vio muy claro el engaño
y vuelve a su tierra tranquila;
pero también el yo de allí
aspira a polla de occidente.
y va con tan solo su coño
al hombre cuya única meta
es la polla de su animal.
Unos pocos divulgan pancartas,
personas en pos de lo utópico.
Migra vio al occidente avaro
y viene ofreciendo lo esclavo
al que ya es esclavo del yo,
del yo en pos de cumbres ficticias.
Unos cuantos observan los pasos
del mísero capitalista.
Migra vio al occidente loco,
al tiempo atrapado en el oro,
las prisas por cavar las tumbas
y enterrar en vida a lo otro.
Pon en tu pecho una medalla
—gritan las pancartas al aire—
con las cifras de cuánto vales;
luego sonríe estúpidamente
a sol y noche y vida y muerte,
que lo inerte va incrustado
a lo profundo de tu ser.
A esos cuantos los enmudecen
manadas de pobres histéricos.
Migra vio muy claro el engaño
y vuelve a su tierra tranquila;
pero también el yo de allí
aspira a polla de occidente.