susi underground
Poeta que considera el portal su segunda casa
Ya no hay excesos horizontales ni visiones
de vértigo en la vertical insinuación
de las formas que viven en lo negro de los ojos.
Van feneciendo las coincidencias de muerte
naturalmente aburrida, con manual de instrucciones
y un número de teléfono por si aparecen dudas
de última hora en la preparación del rito.
Si ayer uno de tus hombros era
mi más leal juramento, hoy no recuerdo
su color ni su medida, tacto, aroma o canción
asomada al balcón de su estatura.
Si ayer mi enagua ceñía tu voz,
la calentaba, alfombraba su camino
y amplificaba su eco, hoy compite en apatía
con el primer botón de mi blusa.
Los párpados sólo obedecen a los suspiros.
de vértigo en la vertical insinuación
de las formas que viven en lo negro de los ojos.
Van feneciendo las coincidencias de muerte
naturalmente aburrida, con manual de instrucciones
y un número de teléfono por si aparecen dudas
de última hora en la preparación del rito.
Si ayer uno de tus hombros era
mi más leal juramento, hoy no recuerdo
su color ni su medida, tacto, aroma o canción
asomada al balcón de su estatura.
Si ayer mi enagua ceñía tu voz,
la calentaba, alfombraba su camino
y amplificaba su eco, hoy compite en apatía
con el primer botón de mi blusa.
Los párpados sólo obedecen a los suspiros.