Francyleth
Poeta asiduo al portal
Una princesa encontró, un día, en su palacio
un libro de letras escarlatas y bordes de madera
y mientras en el espejo dejaba ver su pelo lacio
leí el bello libro, pero lo hacía a su manera
Tocaba cada escritura con su espíritu de colores
olía la madera perfumada de sus viejos costados
Y mientras su madre la buscaba en los alrededores
Ella, traviesa, se escondía en recovecos dorados
Leí, soñaba y se envolvía en un sopor de figuras
sus celestes ojos tomaban forma de perlas añiles
dueña de sus sueños, de sus inventos y locuras
fueron pasando sus versos de mayo y sus abriles
¿Qué esperaba la princesa en su habitación?
¿Qué esperaba en sus escondites y recovecos?
quizás un hada o un príncipe con corazón
aburrida en sus tules y peinando sus flecos
Algunas niñas tienen esas pausadas vidas
llenas de burbujas con perfume e impaciencia
y mientras otros luchan por curar sus heridas
ellas luchan por infringirse, una, sin conciencia.
un libro de letras escarlatas y bordes de madera
y mientras en el espejo dejaba ver su pelo lacio
leí el bello libro, pero lo hacía a su manera
Tocaba cada escritura con su espíritu de colores
olía la madera perfumada de sus viejos costados
Y mientras su madre la buscaba en los alrededores
Ella, traviesa, se escondía en recovecos dorados
Leí, soñaba y se envolvía en un sopor de figuras
sus celestes ojos tomaban forma de perlas añiles
dueña de sus sueños, de sus inventos y locuras
fueron pasando sus versos de mayo y sus abriles
¿Qué esperaba la princesa en su habitación?
¿Qué esperaba en sus escondites y recovecos?
quizás un hada o un príncipe con corazón
aburrida en sus tules y peinando sus flecos
Algunas niñas tienen esas pausadas vidas
llenas de burbujas con perfume e impaciencia
y mientras otros luchan por curar sus heridas
ellas luchan por infringirse, una, sin conciencia.