La princesa Jasmín hace tiempo mientras vienen a recogerla
Un zafiro en la lengua, una mimosa
en los labios, un fiero basilisco
en los ojos, siempre ese mordisco
en la dulce nariz de mariposa.
Un tatuaje de media luna rosa
en la espalda, en el pecho un suave risco
cada seno, un sabor a malvavisco
que desciende a su ombligo y lo rebosa.
La blandura de algún Lorazepam
hablándole además por lo bajini
sobre romper las normas del Islam.
El ceñido pecado del bikini;
buganvilla en el patio y macadam;
en la puerta su amigo con un Mini.