Nýcolas
Poeta asiduo al portal
La poesía es una mujer pobre
que juega con un barquito papel diario
en los pequeños mares fangosos
de la esquina de su casa de chapa.
Sucia y tan hermosa, dulce,
y cálidamente voluptuosa, bella,
como sus párpados fugaz estrella;
níveos ojos de aguas poco transitadas.
Rostro celeste espejo de la belleza,
pálida como la luna en sus cabellos de noche
que sobre sus hombros descansan las estrellas,
iluminando de sus harapos la tierra humilde.
Carne virgen, mirada de ángel,
tacto en aura caricia de estío
y labios de crepúsculo en todo su esplendor,
forman las siluetas de un paraíso artificial.
Pues semejante diosa jamás podría ser real.
Condenado en amor sea quien acaricie sus piernas
y desterrado rey quien porte en su corazón su beso,
y mil veces maldito quien a sus alas profane.
Inocente joven ya adulta, eternamente muchacha
etéreo espíritu enteramente voraz saciado jamás,
cual doradas pupilas del águila feroz, oh mujer,
¡cuántos misterios nacen de tu suspiro!
Y de tu sombra que como el universo
abarca a todas las galaxias, ¡esplendores!,
así tus palabras que de la ruin conciencia nacen
todavía con una aureola en la cabeza las elevas.
Oh dama de las tinieblas del alma, ven, preciosa,
ven a mí y dancemos esta pieza, ¡a toda muerte!,
al compás del segundo waltz de Shostakovich
mientras se disuelven las imágenes hasta perderte.
que juega con un barquito papel diario
en los pequeños mares fangosos
de la esquina de su casa de chapa.
Sucia y tan hermosa, dulce,
y cálidamente voluptuosa, bella,
como sus párpados fugaz estrella;
níveos ojos de aguas poco transitadas.
Rostro celeste espejo de la belleza,
pálida como la luna en sus cabellos de noche
que sobre sus hombros descansan las estrellas,
iluminando de sus harapos la tierra humilde.
Carne virgen, mirada de ángel,
tacto en aura caricia de estío
y labios de crepúsculo en todo su esplendor,
forman las siluetas de un paraíso artificial.
Pues semejante diosa jamás podría ser real.
Condenado en amor sea quien acaricie sus piernas
y desterrado rey quien porte en su corazón su beso,
y mil veces maldito quien a sus alas profane.
Inocente joven ya adulta, eternamente muchacha
etéreo espíritu enteramente voraz saciado jamás,
cual doradas pupilas del águila feroz, oh mujer,
¡cuántos misterios nacen de tu suspiro!
Y de tu sombra que como el universo
abarca a todas las galaxias, ¡esplendores!,
así tus palabras que de la ruin conciencia nacen
todavía con una aureola en la cabeza las elevas.
Oh dama de las tinieblas del alma, ven, preciosa,
ven a mí y dancemos esta pieza, ¡a toda muerte!,
al compás del segundo waltz de Shostakovich
mientras se disuelven las imágenes hasta perderte.
::..vale repu y besotes.Gaby
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