Arturo Riquelme
Poeta adicto al portal
La puerta como boca abierta en su grito
desesperado llamando a la conciencia.
El grito de los silencios cuando nos ahogamos
en nuestras propias palabras.
El despertar de un pájaro sin alas en el suelo
arrastrado por su depredador.
La multiplicidad de caricias en el piso de la sala
que ahora son tan solo fantasmas.
El vendaval de labios derruidos con el tiempo.
La piedra quieta que mira fulminante el mar
sin recibir tan solo una respuesta.
La roca que espera ser resucitada de su letargo
de las horas y de las aguas.
El frente de los cascos que resisten tus balas
y aquella separación inesperada de los dos.
( la puta agonia del alma )
desesperado llamando a la conciencia.
El grito de los silencios cuando nos ahogamos
en nuestras propias palabras.
El despertar de un pájaro sin alas en el suelo
arrastrado por su depredador.
La multiplicidad de caricias en el piso de la sala
que ahora son tan solo fantasmas.
El vendaval de labios derruidos con el tiempo.
La piedra quieta que mira fulminante el mar
sin recibir tan solo una respuesta.
La roca que espera ser resucitada de su letargo
de las horas y de las aguas.
El frente de los cascos que resisten tus balas
y aquella separación inesperada de los dos.
( la puta agonia del alma )
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