prisionero inocente
Poeta que considera el portal su segunda casa
En realidad, no se debe confiar en los sentidos.
Mis dedos como búfalos en la niebla
de nariz húmeda
temblorosa, buscando rasgos
de una inconsciente sensación de morir
que siempre amanece antes que el sol,
te reclaman
mirada de lago protectora
a que ilumines de tus adentros
con esos diamantes vivos
que bastan para guillotinar a la noche
hasta que se quede sin oscuridad en sus venas
por las que corren estrellas como avestruces
que coagulan
mientras esconden su pico
dentro del reloj
...y entonces, amor,
podré decir
que ya no tengo miedo
a tener entre las manos
la epístola de tus engaños
aún en esa hoja blanca
de tu piel.
Mis dedos como búfalos en la niebla
de nariz húmeda
temblorosa, buscando rasgos
de una inconsciente sensación de morir
que siempre amanece antes que el sol,
te reclaman
mirada de lago protectora
a que ilumines de tus adentros
con esos diamantes vivos
que bastan para guillotinar a la noche
hasta que se quede sin oscuridad en sus venas
por las que corren estrellas como avestruces
que coagulan
mientras esconden su pico
dentro del reloj
...y entonces, amor,
podré decir
que ya no tengo miedo
a tener entre las manos
la epístola de tus engaños
aún en esa hoja blanca
de tu piel.
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