Juan Manuel Botero Arias
Poeta recién llegado
He tropezado y en la caída resulte fragmentado en decenas de pedazos, mientras en los reflejos me veo tambaleante ante el encanto decadente de su veneno.
Veneno que quita el aliento en su propia introspección. Veneno que permea la totalidad profunda de nuestras evocaciones y se acuesta sobre nuestra frente con su peso infinito.
Me muerdes la cabeza y engulles mis carrasperas en dúctiles trozos de carne débil. Veneno callado que se camufla inapreciable en los densos mantos de la tentacion pulsante.
!Ay tentación equivoca! Parado te espero con la cabeza partida siendo preso perpetuo de tus raices destructivas.
Veneno que quita el aliento en su propia introspección. Veneno que permea la totalidad profunda de nuestras evocaciones y se acuesta sobre nuestra frente con su peso infinito.
Me muerdes la cabeza y engulles mis carrasperas en dúctiles trozos de carne débil. Veneno callado que se camufla inapreciable en los densos mantos de la tentacion pulsante.
!Ay tentación equivoca! Parado te espero con la cabeza partida siendo preso perpetuo de tus raices destructivas.