Ángel San Isidro
Poeta que considera el portal su segunda casa
La Redención
Alcanza el alba a la noche,
sin esperar de ella, ningún reproche;
Vivo con amargura
los gritos falaces de la incultura,
y una mueca de mi boca se tuerce furtiva
como un arma arrojadiza;
¡Vuelan ríos de agua!,
¡a raudales!,
¡sin contención!,
buscando entre las piedras
más abruptas de la vida,
la redención.
Autor: Ángel San Isidro
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