Paolo Luna
Poeta adicto al portal
La miras caminar con su excitante
vaivén en su cintura,
si vuela a donde estás es delirante.
Es ella una locura.
Sus Labios son delgados y sonrientes,
que invitan al pecado,
seduce cuando asoman blancos dientes
de brillo nacarado.
Tan negros son sus ojos y brillantes,
que al verte te estremeces,
te mira y acercándose insinuante,
te invita a que la beses.
Su pelo entre tus dedos se resbala,
de brillos adornado.
Sentirla es un placer que nada iguala
y quedas atrapado.
Perfume de pompones y de rosas,
su voz es de ocarina,
sus manos acarician vaporosas
cual seda tibia y fina.
Sus besos son calientes como el fuego,
y queman tus entrañas.
Te dejas seducir, sigues el juego,
y en tibia miel te bañas.
Descubres en su piel la miel maldita
del pacto lujurioso
y dejas que a la tuya la derrita,
su amor libidinoso.
Te encierras en su tibio fondo oscuro,
!qué bello laberinto!.
Un rey y una princesa cuerpo impuro,
y el fuego ha sido extinto.
De pronto abres tus ojos y la miras
y fue tan solo un sueño;
Anhelos que has armado con mentiras
y el mundo es más pequeño.
Mañana en este bar tendrás tu mesa,
cigarro y vino tinto,
y un cuarto donde amar a una princesa,
¡Oh! rey del laberinto.
vaivén en su cintura,
si vuela a donde estás es delirante.
Es ella una locura.
Sus Labios son delgados y sonrientes,
que invitan al pecado,
seduce cuando asoman blancos dientes
de brillo nacarado.
Tan negros son sus ojos y brillantes,
que al verte te estremeces,
te mira y acercándose insinuante,
te invita a que la beses.
Su pelo entre tus dedos se resbala,
de brillos adornado.
Sentirla es un placer que nada iguala
y quedas atrapado.
Perfume de pompones y de rosas,
su voz es de ocarina,
sus manos acarician vaporosas
cual seda tibia y fina.
Sus besos son calientes como el fuego,
y queman tus entrañas.
Te dejas seducir, sigues el juego,
y en tibia miel te bañas.
Descubres en su piel la miel maldita
del pacto lujurioso
y dejas que a la tuya la derrita,
su amor libidinoso.
Te encierras en su tibio fondo oscuro,
!qué bello laberinto!.
Un rey y una princesa cuerpo impuro,
y el fuego ha sido extinto.
De pronto abres tus ojos y la miras
y fue tan solo un sueño;
Anhelos que has armado con mentiras
y el mundo es más pequeño.
Mañana en este bar tendrás tu mesa,
cigarro y vino tinto,
y un cuarto donde amar a una princesa,
¡Oh! rey del laberinto.
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