ccoello
Poeta fiel al portal
Me he inspirado en tu gran belleza,
me he inspirado en tu linda sonrisa,
en tus labios tan suaves que tienes
y grito al cielo, eres la más hermosa que la Diosa Afrodita.
Le doy gracias al Dios Eros
por haberme atravesado en el camino de mi adorada princesa,
por haberme flechado mi corazón,
por haberme dado la fuerza para conquistar su amor.
Todos los días veo tu rostro acompañando a las grandes nubes,
el viento lleva tu voz a todas partes
y puedo escuchar la frase ¡te quiero con toda mi alma!,
palabras que siempre estarán conmigo.
Una noche escuché aquella voz de la luna
diciéndome que mi partida se acerca,
faltando pocos días, horas, minutos y segundos
para estar en un nuevo destino.
Mi dulce princesa, estas cuantas líneas
que te escribo con todo mi amor
siempre estarán penetradas en tu corazón
y nunca te olvidarás el día que te las di.
Mi dulce princesa, llegará el día
de mi regreso y ese momento
no podrá detenerme
ni la fuerza del sol, ni la furia del mar, ni los gritos del viento.
Mi dulce princesa, ese día llegaré preparado,
tendré puesta la armadura de mi amor,
tendré la energía de nuestros besos
y el escudo de nuestros recuerdos.
Mi dulce princesa, ese día escucharás el grito de los ángeles
diciendo ¡él si te quiere verdaderamente!,
¡él siempre pensó en ti!,
¡él morirá de amor por ti!.
Mi dulce princesa, ese día escucharás el eco
de aquellos músicos legendarios
dedicándote una canción cuyo titulo es
¡la reina de mi corazón!.
Carlos Coello García
me he inspirado en tu linda sonrisa,
en tus labios tan suaves que tienes
y grito al cielo, eres la más hermosa que la Diosa Afrodita.
Le doy gracias al Dios Eros
por haberme atravesado en el camino de mi adorada princesa,
por haberme flechado mi corazón,
por haberme dado la fuerza para conquistar su amor.
Todos los días veo tu rostro acompañando a las grandes nubes,
el viento lleva tu voz a todas partes
y puedo escuchar la frase ¡te quiero con toda mi alma!,
palabras que siempre estarán conmigo.
Una noche escuché aquella voz de la luna
diciéndome que mi partida se acerca,
faltando pocos días, horas, minutos y segundos
para estar en un nuevo destino.
Mi dulce princesa, estas cuantas líneas
que te escribo con todo mi amor
siempre estarán penetradas en tu corazón
y nunca te olvidarás el día que te las di.
Mi dulce princesa, llegará el día
de mi regreso y ese momento
no podrá detenerme
ni la fuerza del sol, ni la furia del mar, ni los gritos del viento.
Mi dulce princesa, ese día llegaré preparado,
tendré puesta la armadura de mi amor,
tendré la energía de nuestros besos
y el escudo de nuestros recuerdos.
Mi dulce princesa, ese día escucharás el grito de los ángeles
diciendo ¡él si te quiere verdaderamente!,
¡él siempre pensó en ti!,
¡él morirá de amor por ti!.
Mi dulce princesa, ese día escucharás el eco
de aquellos músicos legendarios
dedicándote una canción cuyo titulo es
¡la reina de mi corazón!.
Carlos Coello García