El suave aroma de la vida entre mi boca,
el amargo sabor del sinsabor de la derrota.
Un pasado que hoy no me abandona,
fantasmas que se esconden en una mente confundida
por la ponzoña de una sociedad que te aprisiona.
Del miedo absurdo que te condiciona
escucho la suave melodía que me atrapa entre sus manos,
llevándome al abismo de la desdicha,
con el viento acariciando mi cuerpo,
arrastrándome al filo del fin definitivo
de mi existencia corpórea de este mundo frío.
Y la muerte se aparece posicionándose a mi lado,
nos miramos,
nos cogemos de la mano,
nos besamos en los labios y sorprendido me observa con hastío.
Por el vacío que habita en mi interior,
causado por la ausencia de mi alma,
por el corazón muerto de puro hierro acorazado.
Se desdibuja una sonrisa en mi rostro.
Observo la muerte soltándole la mano
mientras se desvanece en el precipicio.
Aún no comprende y escéptica al caer se da cuenta,
una guadaña prende de mi mano
Y otra mano aguanta mi corona
Hoy la muerte tiene nombre de señora.
Autor: Arte
La esencia de la vida y su muerte.
Jessica.