La residencia Spindler

Lírico.

Exp..
Spindler Hall

En aquella residencia
de estudiantes graduados,
sobre una colina,
estuve dos años;
mi camastro derruído,
las botellas de Corona
decorando los rincones,
los libros tirados
como perros, y mujeres
que me calentaban
algunas noches de invierno.
La locura de Zach, un oso pardo
en su guarida de al lado,
con su música pegando
cabezazos contra el muro
contiguo. Aquellos urinarios
comunales, donde pude
escuchar con todo lujo
de detalles, las cagadas
de los otros estudiantes,
mientras yo me cepillaba
los dientes. También las duchas,
inquietantes como cámaras
de gas. Allí había un tipo,
un marine de 40,
medio ciego, compartía
su cuarto con Sarah,
la Golden Retriever,
lazarilla y melancólica.
A su dueño, tras misiones
en Irak, en los noventa,
ahora le fascinaba
travestirse con trapos fosforitos,
y fingir ser la sirvienta
de su dueña, en algún sitio.
Estaba Brandon, jugándose
la vida, empeñado
en cruzar la carretera
en plena ventisca
sin mirar, porque era ciego.
Estaba Mike, que dejó
un pesquero comercial
en Alaska, y lo suyo era
fumar porros y estudiar
antropología. Mason,
con el cuarto lleno
del mismo modelo
de Nike Air Jordan,
y en ocasiones pasaba
metanfetamina. Dylan,
cuyo único ornamento en la pared
era un póster de colores
con un billete de dólar
creado por Andy Warhol:
"Inspiration", me decía.
Había un doctorando de una zona
disputada en la frontera
con Afganistán,
donde su comunidad
cultivaba el cáñamo a mansalva.
Pedro, que era peruano, y parecía
una rana de la selva
amazónica, era amable,
tranquilo y muy religioso.
Juan Carlos, el mexicano,
cocinando huevos fritos
con jalapeños. Un día
me regaló un libro
escrito por Freud,
"Dora, estudio de un caso clínico".
Ese mundo, supongo que
daría para unos cuantos
relatos de personajes,
aunque a mi me basta
con la escueta instantánea del poema.
 
Última edición:
Gente que entra en tu abanico de opciones.
Porque así, puedes disponer de tu propia tabla periódica de los elementos.
Cuando no, de las doce casas zodiacales.
O si se tercia, de una razón para indagar más, aún, en la ciencia-ficción.
¿ Cómo hiciste para sobrevivir, a aquella experiencia ?
¿ Maduraron tus partes nobles, y te hiciste invisible ?
¿ Pudiste parecer enrollado y cojonudo ?
Entonces, el canuto eres tú.
O el purito Reig canario... Mucho mejor, esta segunda opción.
 
Última edición:
Gente que entra en tu abanico de opciones.
Porque así, puedes disponer de tu propia tabla periódica de los elementos.
Cuando no, de las doce casas zodiacales.
O si se tercia, de una razón para indagar más, aún, en la ciencia-ficción.
¿ Cómo hiciste para sobrevivir, a aquella experiencia ?
¿ Maduraron tus partes nobles, y te hiciste invisible ?
¿ Pudiste parecer enrollado y cojonudo ?
Entonces, el canuto eres tú.
O el purito Reig canario... Mucho mejor, esta segunda opción.


Qué tal el cumpleaños, Nommete?
 

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