La Revelación.

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Poeta infiel al portal
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Estuviste en soledad frío acerada durante una temporada desafiante a la memoria.

Fue un purgatorio insoslayable permaneciendo expuesto a la intemperie indiferente.

Un lugar donde el desprecio aparejado y negligente quiso arrebatar tu humanidad.

Justo cuando todos los presagios te auguraban porvenires negros de indescifrable crueldad.

Y entonces ella irrumpió.

Disolviendo el aislamiento lacerante templó el frío polar con el fuego limpio de la atención de un cómplice.

Construímos un castillo formidable, hermético a toda irrupción que amenazase nuestra comunión.

Eramos un dúo inseparable, viviendo una fusión de intensidad abrasante.

Fuímos una fortaleza de granito, permanente durante arrebatos invernales y también durante

Temporadas del estío.


Su llegada intempestiva me cegó a su súbita partida.

Y el purgatorio insoslayable, retornó con una crueldad incontenida.

Me resistí ante un escenario que gritaba intenso el nuevo panorama.

Me negué a creer en su partida voluntaria.

Me resistí a abrir los ojos, frente a sus andanzas hedonistas y precarias.


Temporada de insomnios eternos y esperas insensatas.

Música letárgica y luces tenues en las estancia.

Marian… Marian (Nouvelle Vagues).

Y los meses pasan y la ausencia se torna cruel y nefasta.

Mi cabeza arde y el corazón palpita a ritmos preocupantes.

La noche se ensombrece y la luz extinta se agasaja.


Y un día gris de Julio transcurriendo.

Desperté una madrugada sin aquel dolor intenso de pecho.

Pude ver claro al tenor de los hechos.

Y sentir la bendición de la verdad plasmada en mi frente.

Me dijo la voz, que aquel malestar intenso y silente,

Fue convalecencia desatada con poder absorbente.

Me reveló que la vida me yergue,

Y que quienes se marchan siempre fueron circunstanciales y endebles,

Que no constituían parte de mi estructura inherente,

Que tantas veces las máscaras se usan para paliar lo evidente.

Que no temiese ni viviese en la espera.

Todo lo que somos jamás se marcha ni ahuyenta.

La felicidad está brotando desde el centro llameante.

Te hará vivir pleno en este eterno instante,

Y la vida intempestiva seguirá arrebatando,

Todo aquello que nos besa para luego cortarnos…

Hasta que todos mis hermanos sufrientes abran sus brillantes ojos,

Y sonrían nuevamente al verse dignos y hermosos.
 
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