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La roca

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imagen de la autora


Sobre la piedra callada

el musgo extiende su abrigo,

verde susurro del tiempo

que brota lento y antiguo.


Late la piedra en secreto

aunque la notes sin ritmo,

quien se acerca y la contempla

oye su pulso escondido.


No es dura como parece,

ni es del todo lo que ha sido,

lleva abrazado en su pecho

el vaivén de lo vivido.


El mar le habla cada noche,

la nombra con voz de niño,

de padre, de amor que busca

abrigo donde hacer nido.


Las olas besan la piedra

con el fervor del destino,

y el viento, monje invisible,

le reza versos antiguos.


Cada surco en su corteza

es el recuerdo de un grito,

un nombre que fue tallado

por un dolor sin testigo.


Y el musgo, fiel centinela,

hoy le cubre el pecho herido,

como quien sabe que el alma

necesita de su abrigo.


Pasan los años y el agua,

nunca abandona su rito,

ama lo que no se rinde,

roza lo que está vencido.
 

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Sobre la piedra callada

el musgo extiende su abrigo,

verde susurro del tiempo

que brota lento y antiguo.


Late la piedra en secreto

aunque la notes sin ritmo,

quien se acerca y la contempla

oye su pulso escondido.


No es dura como parece,

ni es del todo lo que ha sido,

lleva abrazado en su pecho

el vaivén de lo vivido.


El mar le habla cada noche,

la nombra con voz de niño,

de padre, de amor que busca

abrigo donde hacer nido.


Las olas besan la piedra

con el fervor del destino,

y el viento, monje invisible,

le reza versos antiguos.


Cada surco en su corteza

es el recuerdo de un grito,

un nombre que fue tallado

por un dolor sin testigo.


Y el musgo, fiel centinela,

hoy le cubre el pecho herido,

como quien sabe que el alma

necesita de su abrigo.


Pasan los años y el agua,

nunca abandona su rito,

ama lo que no se rinde,

roza lo que está vencido.
Así de sólida también es nuestra alma, que a pesar de su aparente dureza, alberga recuerdos y emociones profundas.
Además de necesitar resguardarse ante las adversidades que nos depara la vida.
Me gustó esa intensa relación entre la naturaleza con el paso del tiempo.

Saludos
 
Así de sólida también es nuestra alma, que a pesar de su aparente dureza, alberga recuerdos y emociones profundas.
Además de necesitar resguardarse ante las adversidades que nos depara la vida.
Me gustó esa intensa relación entre la naturaleza con el paso del tiempo.

Saludos
Gracias Alde, por tu presencia, por tu tiempo, por tu generosidad.
Saludos
 
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Sobre la piedra callada

el musgo extiende su abrigo,

verde susurro del tiempo

que brota lento y antiguo.


Late la piedra en secreto

aunque la notes sin ritmo,

quien se acerca y la contempla

oye su pulso escondido.


No es dura como parece,

ni es del todo lo que ha sido,

lleva abrazado en su pecho

el vaivén de lo vivido.


El mar le habla cada noche,

la nombra con voz de niño,

de padre, de amor que busca

abrigo donde hacer nido.


Las olas besan la piedra

con el fervor del destino,

y el viento, monje invisible,

le reza versos antiguos.


Cada surco en su corteza

es el recuerdo de un grito,

un nombre que fue tallado

por un dolor sin testigo.


Y el musgo, fiel centinela,

hoy le cubre el pecho herido,

como quien sabe que el alma

necesita de su abrigo.


Pasan los años y el agua,

nunca abandona su rito,

ama lo que no se rinde,

roza lo que está vencido.




---


Qué conmovedor latido encierra esta piedra que no calla del todo, aunque aparente silencio.

La delicadeza con la que entretejes el musgo, el mar, el viento y los surcos de lo vivido, me ha recordado cuán vivos están los elementos cuando se les escucha con alma.

“Ama lo que no se rinde, roza lo que está vencido”… qué verso tan hondo, tan sabio.

Gracias por este poema que es abrazo y espejo para quienes, como la roca, guardamos secretos en la piel.

Un gusto leerte, compañera.

Poetakabik
 
bien escrito eso
y la idea del centro
conseguida.

felicitaciones.
Hola Eloy, agradezco que te hayas acercado a este espacio, y te hayas detenido en estos versos.
Las palabras de un compañero poeta, siempre son, ya lo sabes un estímulo para los que dejamos pinceladas de nuestra mirada al espacio que nos rodea y lo que vemos en él, en esepreciso instante.
Gracias por tu tiempo y tu generoso comentario.
Isabel
 
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Qué conmovedor latido encierra esta piedra que no calla del todo, aunque aparente silencio.

La delicadeza con la que entretejes el musgo, el mar, el viento y los surcos de lo vivido, me ha recordado cuán vivos están los elementos cuando se les escucha con alma.

“Ama lo que no se rinde, roza lo que está vencido”… qué verso tan hondo, tan sabio.

Gracias por este poema que es abrazo y espejo para quienes, como la roca, guardamos secretos en la piel.

Un gusto leerte, compañera.

Poetakabik

Gracias compañero, por este hermoso y generoso comentario.
El gusto es mío por tu presencia en este espacio.
Isabel
 
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Sobre la piedra callada

el musgo extiende su abrigo,

verde susurro del tiempo

que brota lento y antiguo.


Late la piedra en secreto

aunque la notes sin ritmo,

quien se acerca y la contempla

oye su pulso escondido.


No es dura como parece,

ni es del todo lo que ha sido,

lleva abrazado en su pecho

el vaivén de lo vivido.


El mar le habla cada noche,

la nombra con voz de niño,

de padre, de amor que busca

abrigo donde hacer nido.


Las olas besan la piedra

con el fervor del destino,

y el viento, monje invisible,

le reza versos antiguos.


Cada surco en su corteza

es el recuerdo de un grito,

un nombre que fue tallado

por un dolor sin testigo.


Y el musgo, fiel centinela,

hoy le cubre el pecho herido,

como quien sabe que el alma

necesita de su abrigo.


Pasan los años y el agua,

nunca abandona su rito,

ama lo que no se rinde,

roza lo que está vencido.
Ayyyyyyyyyy mi querida Isabel qué maravilla pararse en tus sublimes versos y notar de inmediato cómo se te emociona el alma, cómo te hace sentir esa roca de que formamos parte de la Naturaleza, ella está hecha de polvo de estrellas y nosotros también, ellas sienten durante miles de millones de años y van transformándose y nosotros nos vamos transformando más rápidamente , como mucho entre 80 y 100 años, así es la vida, ... Tus versos nos hacen soñar y reflexionar mi entrañable amiga y profunda y bella poetisa. Miles de besos para ti rebosantes de admiración y de infinito cariño.....muááááckssssss
 
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Qué conmovedor latido encierra esta piedra que no calla del todo, aunque aparente silencio.

La delicadeza con la que entretejes el musgo, el mar, el viento y los surcos de lo vivido, me ha recordado cuán vivos están los elementos cuando se les escucha con alma.

“Ama lo que no se rinde, roza lo que está vencido”… qué verso tan hondo, tan sabio.

Gracias por este poema que es abrazo y espejo para quienes, como la roca, guardamos secretos en la piel.

Un gusto leerte, compañera.

Poetakabik

Mi querida Isabel, y yo buscándo la alerta, me fuí a La clásica no competitiva, donse está duplicado este poema.
Como siempre, tu comentario es ya en si mismo una reflexión profunda hecha poema, qué bien explicas este sentir nuestro que todo está vivo y nos sentimos tan reflejados que hasta de una roca notamos su latir.
Qué gusto me dá tenerte aquí siempre.
Un abrazo enorme, mi niña.
Isabel
 
¡Qué hermoso poema!, le has dado sensibilidad a la piedra con tus palabras mágicas.
Cariños,Bel
Mi querísa May, cómo me alegra encontrarme contigo, compañera.
Te ruego discúlpes mi tardanza en responder a tu generoso comentario. Y aunque, se puede decir que aunque ando mejor de lo esperado, cada día me cueta más inspirarme sin repetirme. Tal parece que he escrito sobre temás que parecen no tener solución... Duele mucho ver el mundo y sus giros...como un déja Vu´...Las ausencias deján nostálgicas huellas.
Pero siempre me alegra ver que tú permaneces.Gracias por estar.
Un fuerte y entrañable abrazo con todo cariño.
Isabel
 
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