La rosa inútil

lesmo

Poeta veterano en el portal
Nada queda en la rosa deshojada,
es una flor inútil,
sin perfume sin alma y sin asuntos,
sin los hilos que ataban su contorno.
Debimos arrancarla cuando el tiempo
era largo y de fúlgidos ocasos,
cuando estaba sin sombra,
y brotaban valientes los rosales.
Debimos desecarla entre las hojas,
y debimos amarla, tal vez fuera
su destino los páramos azules
de algún libro olvidado en el silencio.
Ahora no le queda apenas nombre,
ni un nombre que le surja de los pétalos
cansados, esparcidos, derrotados…
Ahora apenas tiene colorido,
solo el recuerdo queda de una rosa
en una rosa pálida,
en una rosa lánguida
que yace enmudecida y solitaria.
 
Qué bello!

Supongo, que a veces en la firme convicción de que las rosas son más bellas plantadas y vivas, nos negamos a arrancarlas...
Finalmente, el tiempo hace lo suyo y la rosa se marchita, se seca y muere lentamente. Entonces comprendes, que quizás esa rosa hubiese preferido la pasión de tu mano asesina, que la aspires y volcaras sentimientos sobre su tallo y la observaras cada día, muy de cerca, con el afán de repetir el mismo ritual... Luego, en su lecho de muerte, regalarle la eternidad en un libro, donde seguiría siendo amada.

Quizás el equilibrio está en dejarla ser pimpollo y arrancarla recién cuando sus pétalos están bien abiertos, anunciando su madurez y su aburrimiento...

Capaz he entendido cualquier cosa, pero ¡qué belleza de obra! Me ha gustado, enseñado algo y me alegró la jornada.
Todo eso en un poema.

¡GRACIAS!
Todo un placer recibir esta visita y este comentario que llega a mis letras. Desde luego lo elaborado del mismo pone en valor estos versos. Agradezco enormemente la delicada compañía y la amabilidad de su mensaje. También he aprendido yo de estas palabras suyas.
Muchísimas gracias por todo.
Afectuosamente, un saludo muy cordial.
Salvador.
 
Casi cierto, porque su ausencia nos habría privado de tus bellisimos y sentidísimos e inmejorables versos. Otro abrazo, y ya van dos en el día de hoy!



Nada queda en la rosa deshojada,
es una flor inútil,
sin perfume sin alma y sin asuntos,
sin los hilos que ataban su contorno.
Debimos arrancarla cuando el tiempo
era largo y de fúlgidos ocasos,
cuando estaba sin sombra,
y brotaban valientes los rosales.
Debimos desecarla entre las hojas,
y debimos amarla, tal vez fuera
su destino los páramos azules
de algún libro olvidado en el silencio.
Ahora no le queda apenas nombre,
ni un nombre que le surja de los pétalos
cansados, esparcidos, derrotados…
Ahora apenas tiene colorido,
solo el recuerdo queda de una rosa
en una rosa pálida,
en una rosa lánguida
que yace enmudecida y solitaria.
 
Nada queda en la rosa deshojada,
es una flor inútil,
sin perfume sin alma y sin asuntos,
sin los hilos que ataban su contorno.
Debimos arrancarla cuando el tiempo
era largo y de fúlgidos ocasos,
cuando estaba sin sombra,
y brotaban valientes los rosales.
Debimos desecarla entre las hojas,
y debimos amarla, tal vez fuera
su destino los páramos azules
de algún libro olvidado en el silencio.
Ahora no le queda apenas nombre,
ni un nombre que le surja de los pétalos
cansados, esparcidos, derrotados…
Ahora apenas tiene colorido,
solo el recuerdo queda de una rosa
en una rosa pálida,
en una rosa lánguida
que yace enmudecida y solitaria.

Muy reflexivo poema nos compartes a modo de elegía para esa rosa marchita que ya perdió todo su encanto y belleza. Si la rosa pudiera escoger ¿Qué preferiría? ¿Ser conservada más tiempo en un jarrón perfumando y embelleciendo una estancia?

Manoaplaude.gif
 
Muy reflexivo poema nos compartes a modo de elegía para esa rosa marchita que ya perdió todo su encanto y belleza. Si la rosa pudiera escoger ¿Qué preferiría? ¿Ser conservada más tiempo en un jarrón perfumando y embelleciendo una estancia?

Manoaplaude.gif
Muy buena reflexión, querido maestro. Realmente la rosa de estas letras mías se podría entender como el símbolo de lo efímero que se pretende congelar, sin éxito.
Muchísimas gracias por este amable comentario.
Con un abrazo grande.
Salvador.
 
Nada queda en la rosa deshojada,
es una flor inútil,
sin perfume sin alma y sin asuntos,
sin los hilos que ataban su contorno.
Debimos arrancarla cuando el tiempo
era largo y de fúlgidos ocasos,
cuando estaba sin sombra,
y brotaban valientes los rosales.
Debimos desecarla entre las hojas,
y debimos amarla, tal vez fuera
su destino los páramos azules
de algún libro olvidado en el silencio.
Ahora no le queda apenas nombre,
ni un nombre que le surja de los pétalos
cansados, esparcidos, derrotados…
Ahora apenas tiene colorido,
solo el recuerdo queda de una rosa
en una rosa pálida,
en una rosa lánguida
que yace enmudecida y solitaria.
Ayyy Salva, nada queda en una rosa que lo ha entregado todo, que ha llenado de aromas el aire con su esencia de flor, que ha dejado que toda mirada acaricie la suavidad de su tacto... ahora vencida por el tiempo, marchita ... le queda el dulce recuerdo de haber dado su fruto y de haber cumplido con su función de flor... ayyy Salva qué maravilla leerte, gracias por dejarnos saborear la esencia de tus sensibloes y emotivas letras......muáááááaaacksssss...
 
Nada queda en la rosa deshojada,
es una flor inútil,
sin perfume sin alma y sin asuntos,
sin los hilos que ataban su contorno.
Debimos arrancarla cuando el tiempo
era largo y de fúlgidos ocasos,
cuando estaba sin sombra,
y brotaban valientes los rosales.
Debimos desecarla entre las hojas,
y debimos amarla, tal vez fuera
su destino los páramos azules
de algún libro olvidado en el silencio.
Ahora no le queda apenas nombre,
ni un nombre que le surja de los pétalos
cansados, esparcidos, derrotados…
Ahora apenas tiene colorido,
solo el recuerdo queda de una rosa
en una rosa pálida,
en una rosa lánguida
que yace enmudecida y solitaria.
Impresionante, en mì, evoca el poema poesìa pura,
en tu poema le fuè mejor a la rosa. :cool::cool::cool::cool::cool::p:p:p
Es un bello poema. DESIRE
 
La tristeza me agarra y la difiero
asi salgo del dolor mas absoluto
y del zumo de un racimo disoluto
que en él ahogar las penas quiero.

Doy algún traspiés como el arriero
torpemente ando suelto mi camino
pero con la ayuda de un buen amigo
para andar mas ayuda no requiero.

El humo de la hoguera de tu boca
apunta a las estrellas mas vibrantes
y tiemblan mis huesos trepidantes
que al aullar a los lobos los invoca.

Le quiero dejar esta verdad unívoca
no quiero callar si no hacer silencio
a su letanía se suma la de Fulgencio
que las penas con pan a menos tocan.

Con pan y vino se saludan los amigos. Bienvenido.
 
Última edición:
Nada queda en la rosa deshojada,
es una flor inútil,
sin perfume sin alma y sin asuntos,
sin los hilos que ataban su contorno.
Debimos arrancarla cuando el tiempo
era largo y de fúlgidos ocasos,
cuando estaba sin sombra,
y brotaban valientes los rosales.
Debimos desecarla entre las hojas,
y debimos amarla, tal vez fuera
su destino los páramos azules
de algún libro olvidado en el silencio.
Ahora no le queda apenas nombre,
ni un nombre que le surja de los pétalos
cansados, esparcidos, derrotados…
Ahora apenas tiene colorido,
solo el recuerdo queda de una rosa
en una rosa pálida,
en una rosa lánguida
que yace enmudecida y solitaria.


Bravo mi buen poeta Salva, bravo. Qué hermosa dedicatoria a la flor más bella por anotnomasia. Personalmente, detesto arrancar las flores de la tierra, eso es sinónimo de asesinar su belleza bruscamente, todo lo más sería extraerla con su raiz y plantarla en casa para que conservara su belleza y aroma. Mis felicitaciones querido amigo con fraternal abrazo. Verdadero placer sentir tu poesía.
 
Ayyy Salva, nada queda en una rosa que lo ha entregado todo, que ha llenado de aromas el aire con su esencia de flor, que ha dejado que toda mirada acaricie la suavidad de su tacto... ahora vencida por el tiempo, marchita ... le queda el dulce recuerdo de haber dado su fruto y de haber cumplido con su función de flor... ayyy Salva qué maravilla leerte, gracias por dejarnos saborear la esencia de tus sensibloes y emotivas letras......muáááááaaacksssss...
Muchas gracias, querida Isabel, aquí me encuentro esta respuesta sin contestar. Más tendré, a ver si correspondo a tu gentileza.
Siempre tuyo,
Salva.
 
La tristeza me agarra y la difiero
asi salgo del dolor mas absoluto
y del zumo de un racimo disoluto
que en él ahogar las penas quiero.

Doy algún traspiés como el arriero
torpemente ando suelto mi camino
pero con la ayuda de un buen amigo
para andar mas ayuda no requiero.

El humo de la hoguera de tu boca
apunta a las estrellas mas vibrantes
y tiemblan mis huesos trepidantes
que al aullar a los lobos los invoca.

Le quiero dejar esta verdad unívoca
no quiero callar si no hacer silencio
a su letanía se suma la de Fulgencio
que las penas con pan a menos tocan.

Con pan y vino se saludan los amigos. Bienvenido.
Querido Fulgencio, aquí me ves haciendo los deberes con meses de retaso. Mil y mil gracias por tus versos.
Muy bien hallado. Con mis abrazos.
Salvador.
 
Bravo mi buen poeta Salva, bravo. Qué hermosa dedicatoria a la flor más bella por anotnomasia. Personalmente, detesto arrancar las flores de la tierra, eso es sinónimo de asesinar su belleza bruscamente, todo lo más sería extraerla con su raiz y plantarla en casa para que conservara su belleza y aroma. Mis felicitaciones querido amigo con fraternal abrazo. Verdadero placer sentir tu poesía.
Mírame, querido Luis, sonrojado con estos comentarios sin contestar. Muchísimas gracias por este comentario con el que pones en valor mis letras con las tuyas.
Con todos mis afectos, un fuerte abrazo.
Salva.
 
Nada queda en la rosa deshojada,
es una flor inútil,
sin perfume sin alma y sin asuntos,
sin los hilos que ataban su contorno.
Debimos arrancarla cuando el tiempo
era largo y de fúlgidos ocasos,
cuando estaba sin sombra,
y brotaban valientes los rosales.
Debimos desecarla entre las hojas,
y debimos amarla, tal vez fuera
su destino los páramos azules
de algún libro olvidado en el silencio.
Ahora no le queda apenas nombre,
ni un nombre que le surja de los pétalos
cansados, esparcidos, derrotados…
Ahora apenas tiene colorido,
solo el recuerdo queda de una rosa
en una rosa pálida,
en una rosa lánguida
que yace enmudecida y solitaria.

Todo entre la sencillez para abordar un gran poema. esa rosa prendida en
el tiempo, viveza e ilusion, un verdadero ritual que es pasion en ese
concepto maximo. ahi cuando la acunamos desgajada comprendemos
que puede seguir siendo amada, ella fue y es para anunciar la madurez
vital. excelente.saludos de luzyabsenta
 
Todo entre la sencillez para abordar un gran poema. esa rosa prendida en
el tiempo, viveza e ilusion, un verdadero ritual que es pasion en ese
concepto maximo. ahi cuando la acunamos desgajada comprendemos
que puede seguir siendo amada, ella fue y es para anunciar la madurez
vital. excelente.saludos de luzyabsenta
Un comentario que llega por su amabilidad y detenimiento a poner en valor estas letras mías, estimado maestro. Quedo muy agradecido por éste y los demás, igualmente amables e interesantes.
Con todos mis afectos, un saludo muy cordial.
Salvador.
 
Última edición:
Un comentario que llega por su amabilidad y detenimiento a poner en valor estas letras mías, estimado maestro. Quedo muy agradecido por éste y los demás, igualmente amables e interesantes.
Con todos mis afectos, un saludo muy cordial.
Salvador.
Salvador.
Agradezco tu respuesta, cierto es que en tu poesia uno siempre encuentra esos sentimientos que dan continuidad
para establecer una bella comunicacion con el lector. Te saludo siempre, luzyabsenta
 
Salvador.
Agradezco tu respuesta, cierto es que en tu poesia uno siempre encuentra esos sentimientos que dan continuidad
para establecer una bella comunicacion con el lector. Te saludo siempre, luzyabsenta
Qué hermosas palabras dejas aquí de nuevo junto con tu también muy amable compañía.
De nuevo, agradecido en el alma, querido maestro.
Afectuosamente, un abrazo.
Salvador.
 
Nada queda en la rosa deshojada,
es una flor inútil,
sin perfume sin alma y sin asuntos,
sin los hilos que ataban su contorno.
Debimos arrancarla cuando el tiempo
era largo y de fúlgidos ocasos,
cuando estaba sin sombra,
y brotaban valientes los rosales.
Debimos desecarla entre las hojas,
y debimos amarla, tal vez fuera
su destino los páramos azules
de algún libro olvidado en el silencio.
Ahora no le queda apenas nombre,
ni un nombre que le surja de los pétalos
cansados, esparcidos, derrotados…
Ahora apenas tiene colorido,
solo el recuerdo queda de una rosa
en una rosa pálida,
en una rosa lánguida
que yace enmudecida y solitaria.


Cómo se marchitan las rosas y las flores, encantador poema de una hermosura sustancial, un abrazo!!
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo (opcional) de nuestra comunidad.

♥ Hacer una donación
Atrás
Arriba