rosa amarilla
Poeta que no puede vivir sin el portal
Envidia la margarita
la belleza de la rosa,
ella es tan pequeñita
¡y la rosa tan hermosa!...
La observa entre la espesura
acurrucada en la hierva,
la rosa con gran mesura
sus pétalos despereza...
Una mano enamorada
la arrancaba de su nido,
la margarita, asustada
daba un pequeño chillido...
Esa mano temblorosa
sus pétalos arrancaban,
la margarita, llorosa,
sentia que la destrozaban...
La rosa, que llora y grita
la escena, ve con dolor,
la pequeña margarita,
¡ahora es un sueño de amor!...
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