E.Fdez.Castro
Poeta que considera el portal su segunda casa
LA ROSA
No os engañe la rosa perfumada
con el sensual carmín de su corola,
ni el fulgor del pétalo que aureola
al pistilo con centella atenuada;
tal beldad no dura una temporada
y al marchitarse la tierra estercola,
quedándose la amarga baya sola
por mortales punzones resguardada.
La reminiscencia de la hermosura,
del que su dulce néctar ha libado,
desesperado, pierde la cordura;
y el necio tortolito enamorado,
no viendo escaramujo y sí lindura
[FONT="]resulta en sus espinas enzarzado.
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