Nommo
Poeta veterano en el portal
Sobrepasando los límites habituales,
para que desaparezcan las fronteras nacionales,
somos escritores virtuales,
como sacerdotisas vestales,
que en el imperio Romano, decidieron emigrar a la isla griega de Lesbos.
Luego, fieles a nuestros estilos propios, disfrutamos a nuestra manera.
No hay que llegar primero, pero hay que saber llegar.
No todo es dinero... También hemos de amar.
Una piedra en el camino, me dijo que mi destino era rodar y rodar.
Rodar, rodar y rodar películas de cine.
Evolución...
Para llegar a ser el campeón. Necesito instrucción. Disciplina, para llegar al éxito.
Y luego...
El insulto.
La mierda.
La caca de la vaca, para que me cubra y así, pasar desapercibido.
Ser anónimo, de nuevo. Despedirme y visitar otras regiones del mapa del mundo.
Dando vueltas y más vueltas, sobre su propio eje. Planeta Gaia. Rumbo al Sol.
Sin besarle. Rodeándole, en una órbita elíptica.
Sin abrazarle.
Porque entonces, arderíamos todos... Y eso no está bien.
Sino que sería catastrófico.
¡ No se arrime demasiado !
Yo tampoco voy a instalarme, para vivir en el Museo del Louvre, ni en el Museo del Prado.
para que desaparezcan las fronteras nacionales,
somos escritores virtuales,
como sacerdotisas vestales,
que en el imperio Romano, decidieron emigrar a la isla griega de Lesbos.
Luego, fieles a nuestros estilos propios, disfrutamos a nuestra manera.
No hay que llegar primero, pero hay que saber llegar.
No todo es dinero... También hemos de amar.
Una piedra en el camino, me dijo que mi destino era rodar y rodar.
Rodar, rodar y rodar películas de cine.
Evolución...
Para llegar a ser el campeón. Necesito instrucción. Disciplina, para llegar al éxito.
Y luego...
El insulto.
La mierda.
La caca de la vaca, para que me cubra y así, pasar desapercibido.
Ser anónimo, de nuevo. Despedirme y visitar otras regiones del mapa del mundo.
Dando vueltas y más vueltas, sobre su propio eje. Planeta Gaia. Rumbo al Sol.
Sin besarle. Rodeándole, en una órbita elíptica.
Sin abrazarle.
Porque entonces, arderíamos todos... Y eso no está bien.
Sino que sería catastrófico.
¡ No se arrime demasiado !
Yo tampoco voy a instalarme, para vivir en el Museo del Louvre, ni en el Museo del Prado.
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