Yo siento a su amor atravesando
el cielo al que hiere;
siento a su amor
igualando el canto de las aves,
perniciosas.
Si todo es un frenesí
si todo es un hilarante devenir
de encuentros,
que así sea.
Yo siento a su amor gritando lejos.
Tal vez la tarde
y sus árboles de seda me acompañen,
la simpleza del paisaje me conforte
hay una esperanza mía
floreciendo
como hijas de la siesta
(y son esas las horas
donde nacen los secretos)
Me niego a moverme. Ni un ápice
de mí desistirá de este silencio.
Retornaré a las pequeñas cosas,
permaneceré
seré
cuando me encuentre su amor
al que espero.
el cielo al que hiere;
siento a su amor
igualando el canto de las aves,
perniciosas.
Si todo es un frenesí
si todo es un hilarante devenir
de encuentros,
que así sea.
Yo siento a su amor gritando lejos.
Tal vez la tarde
y sus árboles de seda me acompañen,
la simpleza del paisaje me conforte
hay una esperanza mía
floreciendo
como hijas de la siesta
(y son esas las horas
donde nacen los secretos)
Me niego a moverme. Ni un ápice
de mí desistirá de este silencio.
Retornaré a las pequeñas cosas,
permaneceré
seré
cuando me encuentre su amor
al que espero.