Sigifredo Silva Rodríguez
Poeta adicto al portal
El lunes me levanto con pereza,
maldiciendo bajito, para el baño;
formo, aún, parte de ese gran rebaño
de empleados que agachan la cabeza.
El martes me levanto con firmeza,
ya el madrugar no me hace tanto daño.
El miércoles el tajo ya lo extraño,
así el jefe me trate con dureza.
El jueves tengo fuerzas todavía
para seguir con mi trabajo diario.
El viernes quedo exhausto, aunque contento
porque el sábado trae la alegría.
El domingo el descanso es necesario.
El lunes: ¡otra vez el sufrimiento!
maldiciendo bajito, para el baño;
formo, aún, parte de ese gran rebaño
de empleados que agachan la cabeza.
El martes me levanto con firmeza,
ya el madrugar no me hace tanto daño.
El miércoles el tajo ya lo extraño,
así el jefe me trate con dureza.
El jueves tengo fuerzas todavía
para seguir con mi trabajo diario.
El viernes quedo exhausto, aunque contento
porque el sábado trae la alegría.
El domingo el descanso es necesario.
El lunes: ¡otra vez el sufrimiento!