cesarfco.cd
Poeta que no puede vivir sin el portal
La sangre le escurrió pausadamente
dejando la constancia de su furia:
maldito por su iglesia y la centuria
que dijo ser consigna del demente.
Perdido en las cruzadas milenarias
cargó con los pecados de su raza.
Ajeno del conflicto, y lo que pasa,
ataron su destino a las Canarias.
Maldito abatimiento que persigue
aquello que llamaba su encomienda.
Ahora regurgita la merienda,
en furia, de lo poco que consigue.