FJMalpica
Poeta asiduo al portal
La Sayona es un espectro perteneciente a la literatura oral del folklore venezolano, colombiano y mexicano, basado en una leyenda que cuenta la aparición de una mujer elegante y alta que castiga a los hombres infieles. Es originaria de la región venezolana de los llanos.
Si quieres leer mas sobre este espanto, te dejo este enlace
https://es.wikipedia.org/wiki/La_Sayona
ESPANTOS DE MI PUEBLO
LA SAYONA
Decima espinela
Muchos la vieron pasar
por la oscura travesía,
la saya blanca vestía
como diosa del lugar.
Canoabo era su altar
al ras de la medianoche,
sus gritos fueron derroche
de su astucia pueblerina,
una efigie femenina;
emperatriz o fantoche.
Reina de la oscuridad
temible como ninguna
su presencia inoportuna
cundía la iniquidad
Creció en popularidad
y su amplio imperio extendía
sin gente ni cofradía
que pudieran atraparla
solo se oía la charla
el bla bla, cuando salía.
Su fama fue declinando
por veredas y caminos,
sus dilatados destinos
ya se estaban terminando.
Vicente venia tocando
su mandolina fiestera
y emergió en la carretera
bailando la Sayona
y al compás de la dientona
bailaba una calavera.
Al paso de medianoche
se formó la sampablera
quiso huir la bandolera
dejándoles un reproche.
Fue atrapada aquella noche
camino a Canoabito
y fue Aponte el angelito
que de saya se vestía
y a la gente sucumbía
con sus gracias de diablito
©fjmalpica,2020
Todos los derechos reservados
Si quieres leer mas sobre este espanto, te dejo este enlace
https://es.wikipedia.org/wiki/La_Sayona
ESPANTOS DE MI PUEBLO
LA SAYONA
Decima espinela
Muchos la vieron pasar
por la oscura travesía,
la saya blanca vestía
como diosa del lugar.
Canoabo era su altar
al ras de la medianoche,
sus gritos fueron derroche
de su astucia pueblerina,
una efigie femenina;
emperatriz o fantoche.
Reina de la oscuridad
temible como ninguna
su presencia inoportuna
cundía la iniquidad
Creció en popularidad
y su amplio imperio extendía
sin gente ni cofradía
que pudieran atraparla
solo se oía la charla
el bla bla, cuando salía.
Su fama fue declinando
por veredas y caminos,
sus dilatados destinos
ya se estaban terminando.
Vicente venia tocando
su mandolina fiestera
y emergió en la carretera
bailando la Sayona
y al compás de la dientona
bailaba una calavera.
Al paso de medianoche
se formó la sampablera
quiso huir la bandolera
dejándoles un reproche.
Fue atrapada aquella noche
camino a Canoabito
y fue Aponte el angelito
que de saya se vestía
y a la gente sucumbía
con sus gracias de diablito
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