Alberto Alcoventosa
Poeta adicto al portal
Tu amor sació la sed de mi fracaso
expulsando fantasmas de mi mente,
raro acontecimiento, no frecuente,
que abría alfombras rojas a mi paso.
Descorrí las cortinas por si acaso
la luz del sol entraba de repente,
me alcanzó con un rayo refulgente
que disipó tinieblas de mi ocaso.
Y mi mundo de nuevo sonreía
mientras correspondía complacido
con un cómplice guiño de alegría.
Mi corazón feliz y agradecido,
porque desilusiones no temía,
aceleró contento su latido.
expulsando fantasmas de mi mente,
raro acontecimiento, no frecuente,
que abría alfombras rojas a mi paso.
Descorrí las cortinas por si acaso
la luz del sol entraba de repente,
me alcanzó con un rayo refulgente
que disipó tinieblas de mi ocaso.
Y mi mundo de nuevo sonreía
mientras correspondía complacido
con un cómplice guiño de alegría.
Mi corazón feliz y agradecido,
porque desilusiones no temía,
aceleró contento su latido.