hadita
Poeta veterano en el portal
" La semilla "
Tocaste la piel de una prohibida fruta
que ni siquiera madura se veía,
bebiste del extracto que ella contenía,
y abriste el endocarpio
descubriste su semilla,
Y la desechaste,
¡ Maldito!
aquel día.
Después que de ella tomaste
su benevolente esencia,
con fuerzas renovadas altruista te veías,
la gente te saludaba
con respeto y alegría,
sin saber,
nada de nada;
de donde esa arrogancia provenía.
La semilla dio nuevo árbol
con frutas fraganciosas,
semejante aquella que sin pudor dejaste,
bellísima en pureza
de celestial lozanía,
y la miras a hurtadillas
observando en ellas tu sello.
Y te remuerde la conciencia
al ver esa semilla que tu mismo sembraste,
colmada de aromas
y de fuerza rebosante;
hoy suplicas el perdón con gran alevosía,
para reparar la falta. O
para beber del néctar que antes tú bebías.
que ni siquiera madura se veía,
bebiste del extracto que ella contenía,
y abriste el endocarpio
descubriste su semilla,
Y la desechaste,
¡ Maldito!
aquel día.
Después que de ella tomaste
su benevolente esencia,
con fuerzas renovadas altruista te veías,
la gente te saludaba
con respeto y alegría,
sin saber,
nada de nada;
de donde esa arrogancia provenía.
La semilla dio nuevo árbol
con frutas fraganciosas,
semejante aquella que sin pudor dejaste,
bellísima en pureza
de celestial lozanía,
y la miras a hurtadillas
observando en ellas tu sello.
Y te remuerde la conciencia
al ver esa semilla que tu mismo sembraste,
colmada de aromas
y de fuerza rebosante;
hoy suplicas el perdón con gran alevosía,
para reparar la falta. O
para beber del néctar que antes tú bebías.
Pero pasado el tiempo
las fuerzas ya te faltan,
Ya ha cambiado todo, la fruta esta muy alta,
Y arranca tu garganta un sonoro grito
que muere entre tus labios resecos y enjutos.
las fuerzas ya te faltan,
Ya ha cambiado todo, la fruta esta muy alta,
Y arranca tu garganta un sonoro grito
que muere entre tus labios resecos y enjutos.
HADITA
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