luna isabella
Poeta recién llegado
Tiembla mi cuerpo en escala de richter
cuando no me estás viendo.
Con tan solo pensarte!
Y sufro el tiempo dormido
de mis años mozos, que sé están perdiendo
Sé llenan mis pozos,
de licor, de lujuria!
Me embriago siguiendo
la senda pérdida, que me va mordiendo.
Sigo las huellas borrosas,
olvidadas, que inducen al pantano.
El pantano hambriento de carne.
Me mutilan, las lenguas filosas
de las bestias curiosas.
y me marean sus cuencas fangosas
en las que voy decayendo
Y me pierdo, me hundo
En su boca ligosa,
donde me estoy confundiendo
Y despierto...
¡Otra vez en tu pecho, arañando tu espalda!
Con mi cara lodosa y antifaz de escarlata
¡No me llames tramposa!
Que tu tienes mi falda...
Y sigo con la ironía de ensueño
Y una vez más, de tu cuerpo me adueño
Y por más que me alejo,
Te pierdo, te ganó
Por más que valla
Te vuelves cercano...
Y tiembla mi cuerpo en escala de richter
al cortar la fruta prohibida, que estoy comiendo!
cuando no me estás viendo.
Con tan solo pensarte!
Y sufro el tiempo dormido
de mis años mozos, que sé están perdiendo
Sé llenan mis pozos,
de licor, de lujuria!
Me embriago siguiendo
la senda pérdida, que me va mordiendo.
Sigo las huellas borrosas,
olvidadas, que inducen al pantano.
El pantano hambriento de carne.
Me mutilan, las lenguas filosas
de las bestias curiosas.
y me marean sus cuencas fangosas
en las que voy decayendo
Y me pierdo, me hundo
En su boca ligosa,
donde me estoy confundiendo
Y despierto...
¡Otra vez en tu pecho, arañando tu espalda!
Con mi cara lodosa y antifaz de escarlata
¡No me llames tramposa!
Que tu tienes mi falda...
Y sigo con la ironía de ensueño
Y una vez más, de tu cuerpo me adueño
Y por más que me alejo,
Te pierdo, te ganó
Por más que valla
Te vuelves cercano...
Y tiembla mi cuerpo en escala de richter
al cortar la fruta prohibida, que estoy comiendo!
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