Cesar Arturo
Poeta recién llegado
Aquellas cuatro patas lo sostuvieron por siglos
y pensar ahora que han quedado, en el olvido
fuertes como tu amor, abuelo mío, Te miro sin vicios,
doblegado por el cariño y pensar que hoy ya no es lo mismo.
Fueron tu alivio, cuando morías de fastidio,
aún quedan las huellas impregnadas de cariño,
cuando escarceaba y se balanceaba sin sentido
y me cargaba en sus piernas fuertes como la de un
peregrino.
Te miro y somos tan distintos, el tiempo atrapado en
las historias de un viejo anciano continúan escribiéndose
al hilo de un sonámbulo sin fin, ansioso sigue jugando
como cuando éramos niños, cargándonos de alabanzas.
Ahora la miro y quedo ausente de vida,
sola la balanceo recordando los niños que fuimos.
Abuelo mío, ahora que no estás conmigo, mi silla
no tiene sentido, vuelva y juguemos un ratito.
¿Dónde estás, abuelo mío?
(Segundo Petalo para un Amor Solitario)César Arturo
y pensar ahora que han quedado, en el olvido
fuertes como tu amor, abuelo mío, Te miro sin vicios,
doblegado por el cariño y pensar que hoy ya no es lo mismo.
Fueron tu alivio, cuando morías de fastidio,
aún quedan las huellas impregnadas de cariño,
cuando escarceaba y se balanceaba sin sentido
y me cargaba en sus piernas fuertes como la de un
peregrino.
Te miro y somos tan distintos, el tiempo atrapado en
las historias de un viejo anciano continúan escribiéndose
al hilo de un sonámbulo sin fin, ansioso sigue jugando
como cuando éramos niños, cargándonos de alabanzas.
Ahora la miro y quedo ausente de vida,
sola la balanceo recordando los niños que fuimos.
Abuelo mío, ahora que no estás conmigo, mi silla
no tiene sentido, vuelva y juguemos un ratito.
¿Dónde estás, abuelo mío?
(Segundo Petalo para un Amor Solitario)César Arturo
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