Ton Rodriguez
Poeta asiduo al portal
Nadie ocupa la silla vacía,
sólo ella, y el espejo, frente a frente,
nadie supo por qué pero el tiempo pasó,
y no halló la respuesta,
recuerda unos pasos, una puerta,
un adiós y el silencio,
no recuerda su nombre o tal vez lo olvidó,
ya no importa,
tampoco su rostro se hace presente,
ni su voz, ¡para qué! si ya no la escucha,
se marchó, no dejó ni el recuerdo.
El espejo refleja un rostro cansado,
como ausente, un rostro de mujer,
sorprendida, tal vez asustada,
no sabe quién es, ni sabe su nombre,
ni sabe qué hace frente a ella.
Se miran sin saber qué decirse,
sin hablar, frente a frente,
sorprendidas, tal vez asustadas,
pero el tiempo pasa,
sin hallar la respuesta;
Aún la silla sigue vacía.
Ton Rodríguez
sólo ella, y el espejo, frente a frente,
nadie supo por qué pero el tiempo pasó,
y no halló la respuesta,
recuerda unos pasos, una puerta,
un adiós y el silencio,
no recuerda su nombre o tal vez lo olvidó,
ya no importa,
tampoco su rostro se hace presente,
ni su voz, ¡para qué! si ya no la escucha,
se marchó, no dejó ni el recuerdo.
El espejo refleja un rostro cansado,
como ausente, un rostro de mujer,
sorprendida, tal vez asustada,
no sabe quién es, ni sabe su nombre,
ni sabe qué hace frente a ella.
Se miran sin saber qué decirse,
sin hablar, frente a frente,
sorprendidas, tal vez asustadas,
pero el tiempo pasa,
sin hallar la respuesta;
Aún la silla sigue vacía.
Ton Rodríguez