Gustavo Pertierra
Poeta asiduo al portal
Depuesta por el hombre que la usaba
solo es ruina de paja y de madera,
su pasado esplendor en el que fuera,
el sostén donde el cuerpo descansaba.
El tiempo cruel que todo lo socava
le propinó su puñalada artera,
poniéndola más cerca de la hoguera
que del glúteo que en ella reposaba.
No le queda a esta silla escapatoria,
venció la credencial por sus servicios
de forma contumaz y perentoria,
volviéndose insalvables los suplicios
que acaben finalmente con su historia,
y sus años de fieles beneficios.
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