Orfelunio
Poeta veterano en el portal
La Simiente
¡Oh casto Abel! que sin malicia viste
a tu hermano llegar de los infiernos,
cargado con el arma de la muerte
y el peso en el pecado de los muertos.
Concédeme tu gloria que del cielo
enseña mansedumbres del divino,
y tiene en el laurel el buen apero
que canta entre los campos diamantinos.
Caín no supo nunca el paraíso
castillo de los santos que san Pedro,
mantiene para el mundo tan cerrado
con puerta cuya llave está en ti mismo.
Si soy de los que absuelve tu mirada
mas al mirar aún no obtengo el vuelo,
prepárame el camino al purgatorio;
camino entre el infierno y el gran cielo
espera que en pureza se haga el alma.
Mi padre, que al oculto ya sabía,
lo descubrió de ti por el engaño
que dejó una hermana para el incesto
y desnudó las noches junto al día.
Mas el monte que está encerrando nubes
por los ídolos vuelve aconsejado
con la espada que blanden los querubes
castigando a los dioses su pecado.
¿Quién fue Adán sino tú con tu silencio
donándole el lenguaje de los astros,
la sombra de los árboles y el viento
que invita a los sudores de mis sueños?
Yo Caín te maldigo por los siglos
y en siglos de los siglos venideros
espero el Paraíso y al partero
que vagan por el mundo sin abismo.
Eva madre de todos mis hermanos.
Eva nudo de tierra germinada.
Eva sal de los mares de la calma.
Eva en la tempestad que nos arropa.
Eva tú eres la dama que me reina.
Eva hermana entre sol y luna virgen.
Eva que en el pecado vistes luces.
Eva el fruto del vientre y del origen.
¡Toma Eva esta manzana del saber!
y dale parte a Adán de tu banquete,
seréis de lo creado voluntad
tan ágiles y astutos, la simiente.
¡Oh casto Abel! que sin malicia viste
a tu hermano llegar de los infiernos,
cargado con el arma de la muerte
y el peso en el pecado de los muertos.
Concédeme tu gloria que del cielo
enseña mansedumbres del divino,
y tiene en el laurel el buen apero
que canta entre los campos diamantinos.
Caín no supo nunca el paraíso
castillo de los santos que san Pedro,
mantiene para el mundo tan cerrado
con puerta cuya llave está en ti mismo.
Si soy de los que absuelve tu mirada
mas al mirar aún no obtengo el vuelo,
prepárame el camino al purgatorio;
camino entre el infierno y el gran cielo
espera que en pureza se haga el alma.
Mi padre, que al oculto ya sabía,
lo descubrió de ti por el engaño
que dejó una hermana para el incesto
y desnudó las noches junto al día.
Mas el monte que está encerrando nubes
por los ídolos vuelve aconsejado
con la espada que blanden los querubes
castigando a los dioses su pecado.
¿Quién fue Adán sino tú con tu silencio
donándole el lenguaje de los astros,
la sombra de los árboles y el viento
que invita a los sudores de mis sueños?
Yo Caín te maldigo por los siglos
y en siglos de los siglos venideros
espero el Paraíso y al partero
que vagan por el mundo sin abismo.
Eva madre de todos mis hermanos.
Eva nudo de tierra germinada.
Eva sal de los mares de la calma.
Eva en la tempestad que nos arropa.
Eva tú eres la dama que me reina.
Eva hermana entre sol y luna virgen.
Eva que en el pecado vistes luces.
Eva el fruto del vientre y del origen.
¡Toma Eva esta manzana del saber!
y dale parte a Adán de tu banquete,
seréis de lo creado voluntad
tan ágiles y astutos, la simiente.
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