Capasa
Poeta que considera el portal su segunda casa
Ella , incomprensiblemente
vino... Y se reclino en mi hombro,
sacudiendo con asombro
en un versar inconsciente
qué ni en mis sueño yo nombro.
Sin salir de mí sorpresa
su flecha mi alma atraviesa.
Y atrapada en el misterio
perdida en su cautiverio
yo quede por siempre presa.
Buscando su soledad
entre mis noches silentes
la llamaba dulcemente
compartiendo en igualdad
la más dulce soledad.
Era un oasis frondoso
mi versar se hacía hermoso
y en mi infecundo desierto
fluyeron versos abierto
de mi corazón gozoso.
Hoy, su soledad yo añoro
porque en ella me inspiraba,
y mi letras reposaba
en sus brazos sin decoro
Nuestros silencios adoro
y evocándola en su ausencia
le pediré en su clemencia
que en mis versos me acompañe,
en su soledad me bañe
y me ofrezca su experiencia
vino... Y se reclino en mi hombro,
sacudiendo con asombro
en un versar inconsciente
qué ni en mis sueño yo nombro.
Sin salir de mí sorpresa
su flecha mi alma atraviesa.
Y atrapada en el misterio
perdida en su cautiverio
yo quede por siempre presa.
Buscando su soledad
entre mis noches silentes
la llamaba dulcemente
compartiendo en igualdad
la más dulce soledad.
Era un oasis frondoso
mi versar se hacía hermoso
y en mi infecundo desierto
fluyeron versos abierto
de mi corazón gozoso.
Hoy, su soledad yo añoro
porque en ella me inspiraba,
y mi letras reposaba
en sus brazos sin decoro
Nuestros silencios adoro
y evocándola en su ausencia
le pediré en su clemencia
que en mis versos me acompañe,
en su soledad me bañe
y me ofrezca su experiencia