sara0305
Poeta fiel al portal
Conocía a la soledad
por las tostadas tiesas sin mermelada,
y en el libro de cuentos reposando
-a lado- en su mesita de dormir.
Aprendió a conocerla
en el abrazo invisible al llegar a casa,
en las oraciones sin respuesta
a un Dios omnipresente pero tan ausente.
La conocía pero no la quería,
su presencia le parecía una mordida,
un grillete atado a su pie
impidiéndole explorar otros rumbos.
No obstante, la soledad,
era su confidente, su mejor amiga.
Se la encontraba en la almohada
o al doblar una esquina,
la veía en todos los ojos de quién,
-quererla, querían-
¿Cómo van a quererme con tal sombra como espía?
La soledad era una funda
y ella la comida pudriéndose.
Empezaba a apestar, según se dio cuenta
nadie se le acercada, hasta le huían
- en tanto ella se llenaba de insectos-
eran los únicos que no le temían.
La soledad se recostó a su lado
al extinguirse su vida;
la cubrió con un manto
y le cerró los ojos.
La soledad lloró amargamente
por varios días,
pero luego tuvo miedo de estar sola,
fue cuando busco a otra soledad
para amarla toda la vida la otra vida-
Sara Montaño
Derechos Reservados
por las tostadas tiesas sin mermelada,
y en el libro de cuentos reposando
-a lado- en su mesita de dormir.
Aprendió a conocerla
en el abrazo invisible al llegar a casa,
en las oraciones sin respuesta
a un Dios omnipresente pero tan ausente.
La conocía pero no la quería,
su presencia le parecía una mordida,
un grillete atado a su pie
impidiéndole explorar otros rumbos.
No obstante, la soledad,
era su confidente, su mejor amiga.
Se la encontraba en la almohada
o al doblar una esquina,
la veía en todos los ojos de quién,
-quererla, querían-
¿Cómo van a quererme con tal sombra como espía?
La soledad era una funda
y ella la comida pudriéndose.
Empezaba a apestar, según se dio cuenta
nadie se le acercada, hasta le huían
- en tanto ella se llenaba de insectos-
eran los únicos que no le temían.
La soledad se recostó a su lado
al extinguirse su vida;
la cubrió con un manto
y le cerró los ojos.
La soledad lloró amargamente
por varios días,
pero luego tuvo miedo de estar sola,
fue cuando busco a otra soledad
para amarla toda la vida la otra vida-
Sara Montaño
Derechos Reservados