La soledad muda

penabad57

Poeta veterano en el portal
Pájaro invisible que vuelas con máscara amiga.

Sonido de carcoma en mi vientre,
susurro como aire que filtra el ángulo infantil de la duda,
cáliz donde derramo la sed de la palabra
que regresa a mí sin el reflejo que la nutre.

Sierpe que desconoce las vocales del amor,
el abrazo cómplice del antónimo,
la compañía que un árbol hila
en la maraña boscosa de mil congéneres,
la confidencia que el amigo arroja sobre un alma abierta
cuando se nubla el tiempo feliz de la algarabía,
la desnudez de una piel tan cercana
que brille bajo el blancor de luna.

Tu imagen es como la quietud de los espejos,
como el soliloquio en la madrugada del páramo,
como los ojos del felino que acecha en el manglar.

Déjame, soledad, hablarte, aunque no me conteste ni tu sombra.
 
Última edición:
Pájaro invisible que vuelas con máscara amiga.

Sonido de carcoma en mi vientre,
susurro como aire que filtra el ángulo infantil de la duda,
cáliz donde derramo la sed de la palabra
que regresa a mí sin el reflejo que la nutre.

Sierpe que desconoce las vocales del amor,
el abrazo cómplice del sinónimo,
la compañía que un árbol teje
en la maraña boscosa de mil congéneres,
la confidencia que el amigo arroja sobre un alma abierta
cuando se nubla el tiempo feliz de la algarabía,
la desnudez de una piel tan cercana
que brille bajo el clamor de luna.

Tu imagen es como la quietud de los lagos,
como el soliloquio en la madrugada del páramo,
como los ojos del felino que acecha en el manglar.

Déjame soledad hablarte, aunque no me conteste ni tu sombra.

Esa sí es una soledad monumental.
Un abrazo, Ramón.
 
Hermoso poema, Son gratas las lecturas que confortan el alma desde el mismo instante del amanecer. Leí y releí este poema bajo el espumeante aroma y sabor de un buen café de mi tierra... ambos estaban Uno A
Te saludo, estimado poeta, bajo el cielo despejado de mi Valledupar querida, deseando que tu Navidad esté adornada de muchos motivos para sonreír.
Saludos y un abrazo grande
 
Pájaro invisible que vuelas con máscara amiga.

Sonido de carcoma en mi vientre,
susurro como aire que filtra el ángulo infantil de la duda,
cáliz donde derramo la sed de la palabra
que regresa a mí sin el reflejo que la nutre.

Sierpe que desconoce las vocales del amor,
el abrazo cómplice del antónimo,
la compañía que un árbol hila
en la maraña boscosa de mil congéneres,
la confidencia que el amigo arroja sobre un alma abierta
cuando se nubla el tiempo feliz de la algarabía,
la desnudez de una piel tan cercana
que brille bajo el blancor de luna.

Tu imagen es como la quietud de los espejos,
como el soliloquio en la madrugada del páramo,
como los ojos del felino que acecha en el manglar.

Déjame, soledad, hablarte, aunque no me conteste ni tu sombra.

Siempre estás poniendo la creatividad al servicio de las buenas palabras, del decir bien. Por eso es precisamente una bendición hallar tanta calidad en esos temas cuyo abordaje no es tan sencillo, porque la soledad es un mar profundo y es complejo definirla, pero cada frase en este poema se acerca a ella de la manera más sensible. Y es muy emotivo además.
Siempre será un placer encontrar tus trabajos.
Un abrazo y mi admiración.
 
Hermoso poema, Son gratas las lecturas que confortan el alma desde el mismo instante del amanecer. Leí y releí este poema bajo el espumeante aroma y sabor de un buen café de mi tierra... ambos estaban Uno A
Te saludo, estimado poeta, bajo el cielo despejado de mi Valledupar querida, deseando que tu Navidad esté adornada de muchos motivos para sonreír.
Saludos y un abrazo grande
Gracias, Antonio, por leer y comentar. Un abrazo, amigo.
 
Pájaro invisible que vuelas con máscara amiga.

Sonido de carcoma en mi vientre,
susurro como aire que filtra el ángulo infantil de la duda,
cáliz donde derramo la sed de la palabra
que regresa a mí sin el reflejo que la nutre.

Sierpe que desconoce las vocales del amor,
el abrazo cómplice del antónimo,
la compañía que un árbol hila
en la maraña boscosa de mil congéneres,
la confidencia que el amigo arroja sobre un alma abierta
cuando se nubla el tiempo feliz de la algarabía,
la desnudez de una piel tan cercana
que brille bajo el blancor de luna.

Tu imagen es como la quietud de los espejos,
como el soliloquio en la madrugada del páramo,
como los ojos del felino que acecha en el manglar.

Déjame, soledad, hablarte, aunque no me conteste ni tu sombra.

Emotiva obra que intenta restañar ese sensibilidad crecida desde la soledad,
una quieta realidad que sirve para el monologo interno donde arrarse en
un intento de definicion. bellissimo. he disfrutado al maximo.
saludos amables de luzyabsenta
 
Siempre estás poniendo la creatividad al servicio de las buenas palabras, del decir bien. Por eso es precisamente una bendición hallar tanta calidad en esos temas cuyo abordaje no es tan sencillo, porque la soledad es un mar profundo y es complejo definirla, pero cada frase en este poema se acerca a ella de la manera más sensible. Y es muy emotivo además.
Siempre será un placer encontrar tus trabajos.
Un abrazo y mi admiración.
Gracias, Cecy, tu comentario es muy generoso. Abrazos y feliz año nuevo.
 

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