JUAN DAVID
Poeta recién llegado
La soledad me llevo de la mano,
Seguí sus pasos forjando mi camino.
Me enseñó, que no hay peor tortura que el recuerdo.
Me enseñó, que el amor fue un devenir
que marcó mis manos con fuego.
En realidad ya no era igual que ayer.
Abrió mis ojos, me enseñó a ver en la oscuridad,
a tropezar sin caer, a entregar sin entregar.
Creó un escudo,
tomé la libertad de sentir,
pero me negué a expresar.
Me enseñó que el llanto debilita mi voluntad,
entonces secó mis lágrimas.
Me enseñó a compartir, a dar sin esperar,
a desvestir lo material, a buscar lo celestial.
Me enseñó que el orgullo es inverso al amor
y que la mejor respuesta es el silencio.
Pero sobre todo me enseñó a ocultar
la amargura por haber escogido el camino equivocado.
Estar SOLO.
Seguí sus pasos forjando mi camino.
Me enseñó, que no hay peor tortura que el recuerdo.
Me enseñó, que el amor fue un devenir
que marcó mis manos con fuego.
En realidad ya no era igual que ayer.
Abrió mis ojos, me enseñó a ver en la oscuridad,
a tropezar sin caer, a entregar sin entregar.
Creó un escudo,
tomé la libertad de sentir,
pero me negué a expresar.
Me enseñó que el llanto debilita mi voluntad,
entonces secó mis lágrimas.
Me enseñó a compartir, a dar sin esperar,
a desvestir lo material, a buscar lo celestial.
Me enseñó que el orgullo es inverso al amor
y que la mejor respuesta es el silencio.
Pero sobre todo me enseñó a ocultar
la amargura por haber escogido el camino equivocado.
Estar SOLO.