Osidiria
Poeta asiduo al portal
Un beso se posa en la flor
y al borde del silencio obtiene sus alas el Ángel,
el viento rompe sus cadenas
y en el semblante del poeta se refleja la eternidad,
los brazos del miedo sueltan su presa
y las ambiciones dormidas
vuelven a colgar de las nubes como estrellas en Navidad.
Los minutos del día llevan dentro el secreto del infinito,
para que nadie lo vea, para que nadie lo entienda,
el vacío nunca se llena de nada
y los pensamientos son solo palabras sin alas
que llevan en su vuelo el silencio más cercano a tu alma.
Canta la hojarasca su canción de invierno,
los gorriones heridos lamen sus heridas,
bajo las voces muertas de la mañana
la sombra de la noche es larga
y antes que nunca siempre llegan tiempo
para la misa de réquiem de la blancura inmaculada
de las luces de la mañana
que dieron dulzor de nubes a lo que se arrastra.
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