LA SOMBRA ENAMORADA
Era la misma playa, el mismo cielo,
y en la arena, la misma caracola,
en sus azules ojos solo duelo.
El mismo adiós que ayer la dejo sola;
ella esperaba cada amanecer
por la suave caricia de la ola.
Eres sombra con alma de mujer
que fuiste por amores hechizada;
para morir de amor has de nacer,
oh triste sombra, ¡sombra enamorada!
(LIBÉLULA)
Este poema fue editado, en principio, para el espacio dedicado a Crepusculares, en el blog de Eratalia.
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