benignorod
Poeta que considera el portal su segunda casa
El niño de la calle
es una vida de angustias,
una mirada perdida,
una mano que se extiende,
un anhelo reprimido,
un aliento que se escapa,
cuando la ausencia reclama
entre el miedo y la carencia...
Abre los brazos al viento
sintiendo los sueños perdidos.
No puede ser un escudo tu silencio
escondido en la indiferencia;
por la calle camina la silueta,
transita la tristeza,
otro mundo en soledad.
La intemperie abraza la piel,
la noche se desnuda en los escombros,
y los paso se acercan a la sombra
tratando de curar viejas heridas;
el infortunio vive el abandono
y la sonrisa se pierde en un sueño.
Benigno Rodríguez
Venezuela 05-02-19
es una vida de angustias,
una mirada perdida,
una mano que se extiende,
un anhelo reprimido,
un aliento que se escapa,
cuando la ausencia reclama
entre el miedo y la carencia...
Abre los brazos al viento
sintiendo los sueños perdidos.
No puede ser un escudo tu silencio
escondido en la indiferencia;
por la calle camina la silueta,
transita la tristeza,
otro mundo en soledad.
La intemperie abraza la piel,
la noche se desnuda en los escombros,
y los paso se acercan a la sombra
tratando de curar viejas heridas;
el infortunio vive el abandono
y la sonrisa se pierde en un sueño.
Benigno Rodríguez
Venezuela 05-02-19