Caminábamos por la tarde del sol. Yo con la voz llena de flores y vos con los ojos plenos de miradas. Era una tarde hecha de Dios. Magia: no hacía tiempo, eran nuestras las deshoras.
El ángel de hojas batía sus alas.
Era un todo de nacernos, de brotarnos niños, de envolvernos con guirnaldas, de soltar queriendo
-Amado mío, qué cosas digo (me guardo tu nombre de poeta).
Lu
El ángel de hojas batía sus alas.
Era un todo de nacernos, de brotarnos niños, de envolvernos con guirnaldas, de soltar queriendo
-Amado mío, qué cosas digo (me guardo tu nombre de poeta).
Lu