La tarde está cayendo... Los vehículos en su diario corretear pasan volando sin importar la velocidad, ni mucho menos los peatones que luchan por sobrevivir un día más.
Las nubes hacen que desde la mañana el día parezca tardo, las personas con este clima se ven más cansados...
Una risa... escucho Esa risa... sigo caminando, pensando en las noticias... el clima: Baja California y su tornado, Chiapas... Tabasco y sus inundaciones... ¿Podemos ayudar?... El balance, la chequera, la nómina... este maldito dolor de estómago...
¿Cuántos autos hay en la ciudad... ?
Una risa fuera de lugar se escucha sobre el rugir de los motores, es encantadora, me hace voltear buscándola por todo lugar... no es cualquier risa: es enigmática, fresca (nada empalagosa), por momentos pienso en las mujeres que he amado y me doy cuenta que es más perfecta, más hermosa... más nítida.
Volteo en todas direcciones: Oeste rumbo al centro, Sur rumbo Lomo de Toro, Este rumbo a Cerro Gordo y Norte rombo a Tequisquiapan. ... ¿de donde sale esa risa?
Ya me la imagino, y formo su silueta en mi cerebro, enmarcada por una sonrisa de ángel, ojos de ébano y cabello color aceituna. Es tanta su insistencia que me tranquiliza y despeja mi cabeza... ahora mi pensamiento es encontrar a la autora de semejante milagro.
Escucho la bocina de un auto y como felino regreso a la seguridad de la acera, al mismo tiempo que me reintegro al trajín de los pendientes diarios...
Llego al trabajo... los papeles, los pendientes, el personal, los clientes... y sin embargo sigue presente en mí, el recuerdo de Esa risa... me hace el día más ligero... mucho más llevadero...
Mañana la he de encontrar...
Las nubes hacen que desde la mañana el día parezca tardo, las personas con este clima se ven más cansados...
Una risa... escucho Esa risa... sigo caminando, pensando en las noticias... el clima: Baja California y su tornado, Chiapas... Tabasco y sus inundaciones... ¿Podemos ayudar?... El balance, la chequera, la nómina... este maldito dolor de estómago...
¿Cuántos autos hay en la ciudad... ?
Una risa fuera de lugar se escucha sobre el rugir de los motores, es encantadora, me hace voltear buscándola por todo lugar... no es cualquier risa: es enigmática, fresca (nada empalagosa), por momentos pienso en las mujeres que he amado y me doy cuenta que es más perfecta, más hermosa... más nítida.
Volteo en todas direcciones: Oeste rumbo al centro, Sur rumbo Lomo de Toro, Este rumbo a Cerro Gordo y Norte rombo a Tequisquiapan. ... ¿de donde sale esa risa?
Ya me la imagino, y formo su silueta en mi cerebro, enmarcada por una sonrisa de ángel, ojos de ébano y cabello color aceituna. Es tanta su insistencia que me tranquiliza y despeja mi cabeza... ahora mi pensamiento es encontrar a la autora de semejante milagro.
Escucho la bocina de un auto y como felino regreso a la seguridad de la acera, al mismo tiempo que me reintegro al trajín de los pendientes diarios...
Llego al trabajo... los papeles, los pendientes, el personal, los clientes... y sin embargo sigue presente en mí, el recuerdo de Esa risa... me hace el día más ligero... mucho más llevadero...
Mañana la he de encontrar...