Ayax
Poeta que considera el portal su segunda casa
La tarde, la lluvia y tú
Como un río que de pronto
en dos divide su cauce
tu vida siguió otra ruta
y yo seguí sin desviarme.
Mis motivos o los tuyos
en este instante no valen
porque aún ambas corrientes
mucho extrañan, la otra parte.
Aún respiran, inquietos,
por nuestros mismos lugares
los grandes sueños que quieren
y no logran olvidarse.
Ayer volvieron tus ojos
y los míos a mirarse;
ayer nos jugó la vida
una broma imperdonable,
quizás yo no lo esperaba
y menos en esa tarde
en que tan fuerte llovía
y cruzábamos la calle;
y tú, como yo, sentiste
el impulso de contarme
que siguen siendo mis cosas
las que te llenan el aire.
Pero fue sólo un momento,
se escuchó tu acompañante
y las aguas de aquel río
volvieron a separarse.
Al tiempo que entre la lluvia
bajo un paraguas granate,
sostenido por la mano
de tu caballero amable,
entre nostalgia y recuerdos
te miraba yo alejarte,
quisiste, por vez postrera,
tan sólo por un instante
con tus pupilas el alma
con asombro acariciarme
y, más con el corazón
que con los labios, dejaste,
que fluyera una sonrisa,
entre tenue e inefable,
hacia mis ojos mojados
por la lluvia y la saudade.
Después volviste tu rostro
y más de prisa marchaste;
sobre tus hombros el brazo
de tu fiel acompañante.
Y yo mirando tu espalda,
con más abandono que antes,
me quedé sobre la acera,
bajo la lluvia y...la tarde.
Última edición: