Alex Courant
Poeta adicto al portal
La tarde...
La tarde, cual doncella en su ventana,
con timidez se asoma en el paisaje,
su luz dorada es un vivaz lenguaje
en el concreto y selva cotidiana.
El sol, con el descenso de su diana,
acompaña a las nubes en su viaje:
todo es como un fantástico tatuaje,
todo es como una frágil porcelana.
La tarde es un caballo sin gobierno,
un ritmo de platillos y tambores,
un cóctel de la paz y de la guerra.
Es como un nuevo y colosal cuaderno
donde, con sus plumones de colores,
escribe sus poemas nuestra Tierra.
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