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La Tarde Y La Noche, La Miel Y La Hiel

Sergio66

Maniatico Textual, cazador de atardeceres
Noche, umbría soledad, negra flor de pétalos de vidrio, que envuelven con su manto marchito la oscura congoja de mi ser. Nadie viene, nadie limpia mi polvo, mi herrumbre crepitante, el hastío de silencio abismal e insondable del pletórico efluvio que derramo en lágrimas.


LA TARDE Y LA NOCHE, LA MIEL Y LA HIEL


En las alas de esta pensativa tarde
veo navegar el ocaso de otro día
en las nubes que resisten su porfía
escapa en espigas un sol que arde

Pausados y serenos los cerros vigilan
el anillo grave del crepúsculo ardiente
solo algún ave, quiebra del poniente
el vasto cuadro que sus destellos hilan

Y es en estas tardes que tiñen mi cielo
y la noche anuncia su jardín de estrellas
que vaga mi alma detrás de tus huellas
hacia el terciopelo de nubes en vuelo

Anhelosa se eleva, cual una golondrina
que parte en pos de aquella primavera
que apenas se divisa detrás de la frontera
que limita el sol, tras una nube albina

Cuando al fin caigan, los tules espejados
y llegue tu ausencia a invadir mi espacio
volverá esa ave, trayendo el prefacio
de un triste poema de versos llorados

En la noche el recuerdo despertara mi piel
tu presencia remota, me nublara el sentido
cual una sorda campana se ahogara el latido
del musculo inquieto, que espera tu miel.​


Sergio (…la tarde se apagó, apenas fugaces se espejan unos rayos de resplandor ajado)
 
Definitivamente mi cielo, las tardes desencadenan un diluvio de musas en tu sensibilidad...la noche es consecuencia de esa tarde en ausencia que provoca tu pensar.
Magistrales versos, que ilustran imágenes esplendorosas.
Tuya,
 
Noche, umbría soledad, negra flor de pétalos de vidrio, que envuelven con su manto marchito la oscura congoja de mi ser. Nadie viene, nadie limpia mi polvo, mi herrumbre crepitante, el hastío de silencio abismal e insondable del pletórico efluvio que derramo en lágrimas.


LA TARDE Y LA NOCHE, LA MIEL Y LA HIEL


En las alas de esta pensativa tarde
veo navegar el ocaso de otro día
en las nubes que resisten su porfía
escapa en espigas un sol que arde

Pausados y serenos los cerros vigilan
el anillo grave del crepúsculo ardiente
solo algún ave, quiebra del poniente
el vasto cuadro que sus destellos hilan

Y es en estas tardes que tiñen mi cielo
y la noche anuncia su jardín de estrellas
que vaga mi alma detrás de tus huellas
hacia el terciopelo de nubes en vuelo

Anhelosa se eleva, cual una golondrina
que parte en pos de aquella primavera
que apenas se divisa detrás de la frontera
que limita el sol, tras una nube albina

Cuando al fin caigan, los tules espejados
y llegue tu ausencia a invadir mi espacio
volverá esa ave, trayendo el prefacio
de un triste poema de versos llorados

En la noche el recuerdo despertara mi piel
tu presencia remota, me nublara el sentido
cual una sorda campana se ahogara el latido
del musculo inquieto, que espera tu miel.​


Sergio (…la tarde se apagó, apenas fugaces se espejan unos rayos de resplandor ajado)

jajja con que otra palabra lopuedo decir para no repetir,es sublime el poema, tanto amor mientras la piensas,es una bella ilusion,un sueño,que lindo es sentir amor.saludos.
 
Noche, umbría soledad, negra flor de pétalos de vidrio, que envuelven con su manto marchito la oscura congoja de mi ser. Nadie viene, nadie limpia mi polvo, mi herrumbre crepitante, el hastío de silencio abismal e insondable del pletórico efluvio que derramo en lágrimas.


LA TARDE Y LA NOCHE, LA MIEL Y LA HIEL


En las alas de esta pensativa tarde
veo navegar el ocaso de otro día
en las nubes que resisten su porfía
escapa en espigas un sol que arde

Pausados y serenos los cerros vigilan
el anillo grave del crepúsculo ardiente
solo algún ave, quiebra del poniente
el vasto cuadro que sus destellos hilan

Y es en estas tardes que tiñen mi cielo
y la noche anuncia su jardín de estrellas
que vaga mi alma detrás de tus huellas
hacia el terciopelo de nubes en vuelo

Anhelosa se eleva, cual una golondrina
que parte en pos de aquella primavera
que apenas se divisa detrás de la frontera
que limita el sol, tras una nube albina

Cuando al fin caigan, los tules espejados
y llegue tu ausencia a invadir mi espacio
volverá esa ave, trayendo el prefacio
de un triste poema de versos llorados

En la noche el recuerdo despertara mi piel
tu presencia remota, me nublara el sentido
cual una sorda campana se ahogara el latido
del musculo inquieto, que espera tu miel.​


Sergio (…la tarde se apagó, apenas fugaces se espejan unos rayos de resplandor ajado)

GENIALES TUS VERSOS, MUCHAS IMAGENES DIBUJADAS.. MEJOR CIERRO LOS OJOS Y NO LAS MIRO, QUE VOY A TENER FIEBRE..SALUDOS TU AMIIGA:::banana:::
 
Ese atardecer dibujado magistralmente. Es la hora de las sombras.

Siempre genial.

Aplausos y estrellas. ( Y una re-felicitación por ese premio reciente)
 
Me encantó la carga emocional de las imágenes, creo que es la primera vez que te leo y no será la última.

un abrazo poeta
 
No son tardes desde que no estas aqui,,solo es tiempo que marca que pase otro dia esperando que regreses.
Sergio
 
Cazador de atardeceres... siempre nos ensenas tus nostalgicas tardes donde esperas el ansiado regreso. Hermosas imagenes que deslumbran.
Estrellas, abrazos y besos,
 
Noche, umbría soledad, negra flor de pétalos de vidrio, que envuelven con su manto marchito la oscura congoja de mi ser. Nadie viene, nadie limpia mi polvo, mi herrumbre crepitante, el hastío de silencio abismal e insondable del pletórico efluvio que derramo en lágrimas.


LA TARDE Y LA NOCHE, LA MIEL Y LA HIEL


En las alas de esta pensativa tarde
veo navegar el ocaso de otro día
en las nubes que resisten su porfía
escapa en espigas un sol que arde

Pausados y serenos los cerros vigilan
el anillo grave del crepúsculo ardiente
solo algún ave, quiebra del poniente
el vasto cuadro que sus destellos hilan

Y es en estas tardes que tiñen mi cielo
y la noche anuncia su jardín de estrellas
que vaga mi alma detrás de tus huellas
hacia el terciopelo de nubes en vuelo

Anhelosa se eleva, cual una golondrina
que parte en pos de aquella primavera
que apenas se divisa detrás de la frontera
que limita el sol, tras una nube albina

Cuando al fin caigan, los tules espejados
y llegue tu ausencia a invadir mi espacio
volverá esa ave, trayendo el prefacio
de un triste poema de versos llorados

En la noche el recuerdo despertara mi piel
tu presencia remota, me nublara el sentido
cual una sorda campana se ahogara el latido
del musculo inquieto, que espera tu miel.​


Sergio (…la tarde se apagó, apenas fugaces se espejan unos rayos de resplandor ajado)

Te diré Sergio, replicaré mejor dicho porque la tarde escasea en el país de las sombras; inquilino Sergio eres de la no-presencia, de la des-espera y del nítido silencio. La tarde continúa sin luz amigo tal como debe ser, espléndido poema...
 
Mejor las miras,,y despues me las cuentas,,o las escribes,,jajajaj.
Besote amiguita
Sergio
 

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