En el reloj que acompasa las demoras
en el que el tiempo dirime nuestras penas,
poetas somos, revolviendo las arenas
confundiendo los latidos y las horas.
Así van nuestras barcas soñadoras
a través de un océano de sueños
día a día, noche a noche, por pequeños
cielos, de poesías voladoras.
Nuestras almas, son todas tejedoras,
de ilusiones, trenzadas en la espera.
Yo a veces, sé tejer la primavera
por los tejados, detrás de las auroras.
Y en el viento que mece las totoras,
soy un grano de polen, solamente
que viajo. Errante, solo, ciegamente
para sembrar estas semillas...trovadoras.
Para ti, Luz. Muchas gracias por tu comentario. Un abrazo...Marino.