Maktú
Poeta que considera el portal su segunda casa
Oí en la tempestad el son maldito,
la pez sonoridad incandescente,
el trueno que retumba persistente
haciéndome a su antojo chiquitito.
Oí en la tempestad la voz de un grito
dejándome la piel convaleciente,
invierno que oscurece maldiciente
el verso con que a veces me recito.
Varado en tempestad y maniatado
pervivo subyugado en mis cristales
mirando cómo crece lo mojado.
De pronto se me van los lagrimales
en agua tras la sed de mi pasado…
Mejillas que se vuelven manantiales.
la pez sonoridad incandescente,
el trueno que retumba persistente
haciéndome a su antojo chiquitito.
Oí en la tempestad la voz de un grito
dejándome la piel convaleciente,
invierno que oscurece maldiciente
el verso con que a veces me recito.
Varado en tempestad y maniatado
pervivo subyugado en mis cristales
mirando cómo crece lo mojado.
De pronto se me van los lagrimales
en agua tras la sed de mi pasado…
Mejillas que se vuelven manantiales.