Requiere un poso ágil su signo. Años
que miden el espasmo con la alfombra
blanca de la quietud. Si llegar es una
quimera olvida las frases que han caído
sin razón ni tiempo en la desidia del trasluz.
Nadie elige el rebumbio o el caos, es solo
nostalgia el vaporoso gesto del estallido.
Ahora que las manos sobreviven al golpe,
ahora que el insulto se arrodilla igual que
la quemazón del arrepentimiento, escucha
la pausa que impone la frase que seduce
en la vejez de los horarios, tan rotos como
el espejo donde ya no te miras para no
encender esta linterna que bajo un ardid
busca la sombra de tu inevitable culpa.
que miden el espasmo con la alfombra
blanca de la quietud. Si llegar es una
quimera olvida las frases que han caído
sin razón ni tiempo en la desidia del trasluz.
Nadie elige el rebumbio o el caos, es solo
nostalgia el vaporoso gesto del estallido.
Ahora que las manos sobreviven al golpe,
ahora que el insulto se arrodilla igual que
la quemazón del arrepentimiento, escucha
la pausa que impone la frase que seduce
en la vejez de los horarios, tan rotos como
el espejo donde ya no te miras para no
encender esta linterna que bajo un ardid
busca la sombra de tu inevitable culpa.