K-rolissa
Poeta reconocido en el portal
Cuando el libro se soltó torpemente de mis manos, ya no tuve dudas: era vano un esfuerzo más por seguir estudiando.
Yo tenía sueño. Poco faltaría entonces para el amanecer, pero no debía acostarme todavía. La radio emitía un ruido sordo, la emisorase había ido del aire hacía horas, Y sin embargo la decisión sólo era importante antes del alba de aquella madrugada. La decisición de escribirle.
Mucho tiempo ha pasado desde que estuvimos juntos,
parece que el tiempo pasa escondido entre tanto que hacer;
por un momento sentí miedo de algo, quizá de que ignorara con todas las fuerzas de su memoria estas palabras mías.
Siempre leo sus "papelitos" y los poemas, ellos son como retazos de vida felíz y yo los uso para remendar las roturas que en el alma dejan las tristezas. ¡Como recuerdo sus manos! eran suaves y tiernas a lo largo de mi piel.
Confiezo tambíen que me encantaba mucho percibir su aroma.
Recuerdo que todo parecía tan gracioso y reíamos a menudo,
no obstante muchas veces estubimos preocupados, por la simetría de aquel rudo despertar al abrir los ojos a la noche.
¿y sus dibujos geométricosy planos? yo contemplaba sus pinturascon honda admiración; a veces terminaba pensando que un desorden de cosas tenía vida en su interior. Figuras que comenzaban con rayas dispuestas al azar que mientras se hacían más complejas y llenaban el papel trataban de buscar un orden aparente, pero siempre tuvieron varios puntos de fuga... y es más yo fuí uno de ellos.
A todas esas cosas, a ese mundo suyo que era el mismo mío y que ahora es menos mío porque no le tengo, a toda esa época, a todo ese amoryo solo puedo bautizarle con con su nombre..así lo consibo yo. Siempre me identifiqué con él, hasta con la soledad que estando juntos a veces experimentábamos. Él sufría, que importaba, al fin y al caboa mí me ocurría lo mismo; los dos éramos hijos del dolor. Teníamos
en común el sufrimiento anónimo y subconsicente entre las venas,por eso nos buscábamos para consolarnos con el lienzo de una caricia fraterna o de un beso expreso y emotivo; un beso que anunciaba " ya estoy aquí, no tengas miedo" porque yo lo amaba él también me amaba y me necesitaba...y sin emabargo...nos fallamos.
Nuestro adiós fué tan trivial, tan simple y tan terrible.
Siempre me pregunté en silencio que sería de mí al separarnos...ahora lo sé. Porque el fantasma de lo que nos habitaba nuncanos abandonó.
"La esperanza es el sentido oculto de la existencia por lo cual
vale la pena luchar y vivir"
Yo tenía sueño. Poco faltaría entonces para el amanecer, pero no debía acostarme todavía. La radio emitía un ruido sordo, la emisorase había ido del aire hacía horas, Y sin embargo la decisión sólo era importante antes del alba de aquella madrugada. La decisición de escribirle.
Mucho tiempo ha pasado desde que estuvimos juntos,
parece que el tiempo pasa escondido entre tanto que hacer;
por un momento sentí miedo de algo, quizá de que ignorara con todas las fuerzas de su memoria estas palabras mías.
Siempre leo sus "papelitos" y los poemas, ellos son como retazos de vida felíz y yo los uso para remendar las roturas que en el alma dejan las tristezas. ¡Como recuerdo sus manos! eran suaves y tiernas a lo largo de mi piel.
Confiezo tambíen que me encantaba mucho percibir su aroma.
Recuerdo que todo parecía tan gracioso y reíamos a menudo,
no obstante muchas veces estubimos preocupados, por la simetría de aquel rudo despertar al abrir los ojos a la noche.
¿y sus dibujos geométricosy planos? yo contemplaba sus pinturascon honda admiración; a veces terminaba pensando que un desorden de cosas tenía vida en su interior. Figuras que comenzaban con rayas dispuestas al azar que mientras se hacían más complejas y llenaban el papel trataban de buscar un orden aparente, pero siempre tuvieron varios puntos de fuga... y es más yo fuí uno de ellos.
A todas esas cosas, a ese mundo suyo que era el mismo mío y que ahora es menos mío porque no le tengo, a toda esa época, a todo ese amoryo solo puedo bautizarle con con su nombre..así lo consibo yo. Siempre me identifiqué con él, hasta con la soledad que estando juntos a veces experimentábamos. Él sufría, que importaba, al fin y al caboa mí me ocurría lo mismo; los dos éramos hijos del dolor. Teníamos
en común el sufrimiento anónimo y subconsicente entre las venas,por eso nos buscábamos para consolarnos con el lienzo de una caricia fraterna o de un beso expreso y emotivo; un beso que anunciaba " ya estoy aquí, no tengas miedo" porque yo lo amaba él también me amaba y me necesitaba...y sin emabargo...nos fallamos.
Nuestro adiós fué tan trivial, tan simple y tan terrible.
Siempre me pregunté en silencio que sería de mí al separarnos...ahora lo sé. Porque el fantasma de lo que nos habitaba nuncanos abandonó.
"La esperanza es el sentido oculto de la existencia por lo cual
vale la pena luchar y vivir"