AUGUSTO SILVA ACEVEDO
Poeta veterano en MP
La tierra es redonda.
Nadie quiso creerle a José Arcadio Buendía, que la tierra era redonda y cuando explicaba este asunto que pudo descubrir por medio del astrolabio, su mujer Úrsula Iguarán no le creyó ni una sola palabra y en su desesperación, pidiendo que no volviera locos a los niños, destrozó el aparato, diciéndole, que tenía ideas de gitano. Para beneficio del conocimiento de José Arcadio, Melquíades, explicó, que algunos científicos habían demostrado, lo que descubrió Buendía en Macondo y que era verdad que la tierra era redonda. Melquíades obsequió un laboratorio de alquimia a José Arcadio. Ese día se hicieron más amigos, porque ayudándolo a instalar el laboratorio, el gitano le narró cosas de sus largos viajes alrededor del mundo y de las enfermedades que había adquirido en diversos lugares, que había visitado. Aureliano Buendía, tenía en esos días cinco años, pero siempre habría de recordar, cuando su padre lo llevo a conocer el hielo, que los gitanos habían llevado por primera vez a Macondo y que fuera cuando Macondo aún era una aldea de veinte casas de barro y cañabrava, construida a la orilla de un río de aguas diáfanas que se precipitaban por un lecho de piedras pulidas, blancas y enormes como huevos prehistóricos. Eso mismo habría de recordar El coronel Aureliano Buendía frente a un pelotón de fusilamiento, que lo condenaba a la muerte por rebelde y por haber levantado el más grande grupo guerrillero contra los militares del Estado. El destino, ni la historia, le harían entender, en ningún momento al coronel Aureliano Buendía, del por qué se convirtió en uno de los más famosos y respetados Comandantes de la rebeldía guerrillera, saliendo desde Macondo siendo aún joven mocetón…
augus
Nadie quiso creerle a José Arcadio Buendía, que la tierra era redonda y cuando explicaba este asunto que pudo descubrir por medio del astrolabio, su mujer Úrsula Iguarán no le creyó ni una sola palabra y en su desesperación, pidiendo que no volviera locos a los niños, destrozó el aparato, diciéndole, que tenía ideas de gitano. Para beneficio del conocimiento de José Arcadio, Melquíades, explicó, que algunos científicos habían demostrado, lo que descubrió Buendía en Macondo y que era verdad que la tierra era redonda. Melquíades obsequió un laboratorio de alquimia a José Arcadio. Ese día se hicieron más amigos, porque ayudándolo a instalar el laboratorio, el gitano le narró cosas de sus largos viajes alrededor del mundo y de las enfermedades que había adquirido en diversos lugares, que había visitado. Aureliano Buendía, tenía en esos días cinco años, pero siempre habría de recordar, cuando su padre lo llevo a conocer el hielo, que los gitanos habían llevado por primera vez a Macondo y que fuera cuando Macondo aún era una aldea de veinte casas de barro y cañabrava, construida a la orilla de un río de aguas diáfanas que se precipitaban por un lecho de piedras pulidas, blancas y enormes como huevos prehistóricos. Eso mismo habría de recordar El coronel Aureliano Buendía frente a un pelotón de fusilamiento, que lo condenaba a la muerte por rebelde y por haber levantado el más grande grupo guerrillero contra los militares del Estado. El destino, ni la historia, le harían entender, en ningún momento al coronel Aureliano Buendía, del por qué se convirtió en uno de los más famosos y respetados Comandantes de la rebeldía guerrillera, saliendo desde Macondo siendo aún joven mocetón…
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