E.Fdez.Castro
Poeta que considera el portal su segunda casa
Del florido de un valle que fértil un día
con pintados mosaicos de verde color,
un sinfín de pequeñas parcelas había
en que el pueblo sembraba el terrón de labor.
Irrigándolo un río que límpido fluía
y la sed apagaba del buey y labrador;
en que todo vecino las mieses molía
por prestarle sus aguas la fuerza motor.
Urbanística treta el rural supedita
a los lucros de usura del gran almacén
y la fábrica al río veneno vomita.
Desde entonces el gnomo lo ve con desdén
porque solo tejados de un gris uralita,
que sepultan la tierra, del monte se ven.
Castro. 2 de marzo del 2013.
(Tridecasílabos simples en anapéstico)
Epílogo:
Al rincón de mi valle que fue enterrado por los
especuladores inmobiliarios.
Perdón por la asonancia de los tercetos.