Sebastian Dusalgi
Poeta que considera el portal su segunda casa
La tierra que ayer barbeché,
de las que mis abuelos su néctar extrajeran
y la semilla su vientre absorbieran
para beber la espiga que coseché.
De ellas los recuerdos a mi memoria viajan,
me cortan como navajas,
al ver mi tierra solitaria
aquella que siendo mía
jamás mi planta dejaría
La vieja casa ya murió
en polvo se convirtió
el viejo pino enmudeció
aquel con el que el niño creció.
Sombría es la sombra de los pirules,
que disipa la alegría de los cielos azules.
El agua cristalina
ya no corre por sus venas,
de ello queda apenas
una lágrima que asesina.
Ayer fue basta campiña
animales y hombres jugueteaban
y los árboles frutales se encontraban
creciendo como una hermosa niña.
¡ Oh mi tierra querida !
tengo abierta una herida
y es por ti,
por que no eres la doncella que conocí
¡ Oh mi tierra amada !
que yaces en el tiempo enterrada
pero viva en mi pensamiento
volverás a ser como el sarmiento.
Sebastian Dusalgi
de las que mis abuelos su néctar extrajeran
y la semilla su vientre absorbieran
para beber la espiga que coseché.
De ellas los recuerdos a mi memoria viajan,
me cortan como navajas,
al ver mi tierra solitaria
aquella que siendo mía
jamás mi planta dejaría
La vieja casa ya murió
en polvo se convirtió
el viejo pino enmudeció
aquel con el que el niño creció.
Sombría es la sombra de los pirules,
que disipa la alegría de los cielos azules.
El agua cristalina
ya no corre por sus venas,
de ello queda apenas
una lágrima que asesina.
Ayer fue basta campiña
animales y hombres jugueteaban
y los árboles frutales se encontraban
creciendo como una hermosa niña.
¡ Oh mi tierra querida !
tengo abierta una herida
y es por ti,
por que no eres la doncella que conocí
¡ Oh mi tierra amada !
que yaces en el tiempo enterrada
pero viva en mi pensamiento
volverás a ser como el sarmiento.
Sebastian Dusalgi